Organizaciones internacionales y especialistas advierten por la evolución del fenómeno El Niño, que podría alcanzar una intensidad “muy fuerte” y generar múltiples consecuencias en la región. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la probabilidad de continuidad durante la primavera es del 100%, mientras que la ONU alerta que los efectos podrían dejar a 16 millones de personas en inseguridad alimentaria en América Latina.

​En este contexto, dialogamos con Carla Gulizia, presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, para analizar el impacto en el país: “Los eventos extremos cada vez son más frecuentes y más intensos”, advierte.

¿Qué relación existe entre El Niño y las lluvias extremas?

Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural en el océano Pacífico ecuatorial que altera la temperatura marina. El Niño corresponde a la fase cálida, donde el océano se calienta más de lo normal. Estas variaciones en el Pacífico interactúan con la atmósfera y modifican los patrones de circulación global, generando distintas señales climáticas en todo el mundo.

¿Qué efectos genera ese cambio en los patrones de circulación?

​En algunas regiones provoca sequías y mayor riesgo de incendios, mientras que en zonas más húmedas como la nuestra durante El Niño aumentan las precipitaciones y el riesgo de inundaciones y crecidas de los grandes ríos.

¿Cómo se manifiesta este fenómeno en la Argentina?

La región más vulnerable es el Litoral (cuenca del Plata), con riesgo de crecidas en los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú.

​En la Pampa Húmeda, impacta en la actividad agropecuaria por anegamientos ante lluvias intensas. Por otro lado, en Cuyo y los Andes centrales, suele favorecer mayores nevadas invernales, lo que se traduce en un mayor caudal de agua durante el verano.

¿Qué avances hubo en los últimos años para prevenir estos impactos?

Se progresó en modelos numéricos de alta resolución que acoplan el comportamiento del océano y la atmósfera. Además, hoy se reconoce la diversidad de los eventos El Niño: no todos impactan de la misma manera, ya que intervienen múltiples factores a gran escala.

Más allá del pronóstico, ¿cuál es el desafío más importante?

​Hay dos ejes centrales. Primero, la efectividad en la cadena de comunicación, desde que el SMN emite la alerta hasta que llega a la Defensa Civil, tomadores de decisiones y el territorio.

​Segundo, la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana. Ante eventos extremos más intensos por el cambio climático, es urgente invertir en infraestructura, tecnología, recursos humanos y coordinación institucional para actuar con anticipación.