Pasó la Liga Nacional Femenina de Cestobol de Primera División por Necochea y, después de cinco días de competencia, desde el cesto de Centro Vasco compartieron una reflexión que va mucho más allá de los resultados deportivos.

“Nuestra categoría Primera lo dio todo dentro y fuera de la cancha. Pero el equipo esta vez fue más grande, tan grande que no hay foto que lo represente”, expresaron desde la institución, en un mensaje que puso en primer plano el trabajo colectivo que hizo posible el desarrollo del torneo.

En ese sentido, agradecieron a toda la gente que forma parte de la familia del cesto necochense y que se puso al hombro la organización, la limpieza de las canchas, la cocina, la preparación de miles de tostados y hasta la reorganización del fixture. “Sin ustedes hubiera sido imposible”, remarcaron.

También dedicaron unas palabras a las 16 delegaciones que llegaron desde distintos puntos del país para participar del campeonato y que afrontaron las condiciones climáticas adversas, los cambios repentinos de cancha y las modificaciones de horarios.

“Son, sin dudas, un gran ejemplo para todas las categorías formativas. No solo en calidad deportiva sino también humana”, destacaron.

El agradecimiento se extendió a la Confederación Argentina de Cestoball por volver a confiar en Necochea como sede de una competencia de esta magnitud. “Fue una verdadera fiesta. Nos regalaron espectáculos deportivos inolvidables y demostraron sobre todo lo importante que es este deporte para demostrar resiliencia, constancia, respeto y empatía”, señalaron desde Vasco.

Y cerraron con una frase que resume el espíritu de lo vivido durante esos cinco días, en los que Necochea vibró al ritmo del cestoball: “El deporte nos salva. Es por ahí”.