Con solo 10 años, Fermín Basualdo comenzó a dar uno de los pasos más importantes de su corta vida. El pequeño jugador, categoría 2016, dejó Necochea para radicarse junto a su mamá en Buenos Aires y continuar su formación futbolística en Independiente de Avellaneda, persiguiendo el sueño que lo acompaña desde que empezó a correr detrás de una pelota.
Pero antes de partir, recibió un abrazo que difícilmente olvide. Sus compañeros, entrenadores y familias del Club Mataderos, la institución donde dio sus primeros pasos, le prepararon una despedida cargada de emoción que rápidamente se viralizó en las redes sociales.
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Desde el club le dedicaron un mensaje que refleja el cariño construido durante todos estos años:
“Hoy nos toca despedir a Fermín, pero lo hacemos con una enorme alegría y orgullo. Desde Club Mataderos, el club que lo vio crecer, dar sus primeros pasos y compartir tantos momentos con sus compañeros, comienza un nuevo desafío persiguiendo su gran sueño: vestir los colores de Independiente de Avellaneda.
Esta hermosa despedida refleja el cariño que existe entre todos los peques. Esos valores son tan importantes como cualquier logro dentro de la cancha.
Fermín, te deseamos el mayor de los éxitos en esta nueva etapa. Nunca dejes de disfrutar, aprender y luchar por tus sueños. Acá siempre va a estar tu segunda casa, con las puertas abiertas y orgullosa de vos.
¡Muchísima suerte, Fer! Todo Mataderos te acompaña y alienta en este gran paso”.
Un sueño que comenzó en un torneo
Su entrenador, Fernando “Ferchu” Rodríguez, contó que Fermín puede desempeñarse como volante por afuera, mediocampista central o defensor, destacando su capacidad para adaptarse dentro de la cancha. El punto de partida llegó en enero de 2025, cuando integró un grupo de la escuelita del “Ferchu” para disputar un tradicional torneo infantil en Balcarce, donde participan equipos de todo el país y suelen asistir captadores de clubes de Primera División.
La mamá de Fermín, Laura, recordó cómo comenzó todo:
En diálogo con T S N Necochea, Laura describió todo desde el comienzo. “El año pasado, en enero de 2025, viajaron representando a la escuelita de Ferchu Rodríguez a un torneo en Balcarce. Entre ellos fueron chicos de Mataderos, Del Valle, Ministerio, Villa del Parque y otros clubes. Es un torneo muy importante, donde participan categorías infantiles de equipos de Primera División. Ahí fue donde llegaron los veedores y captadores.
A partir de ese torneo surgieron dos posibilidades. Hablamos con un representante de Vélez y de Independiente de Avellaneda, que nos ofrecieron llevar a Fermín para una prueba. Así fue como todo empezó.”


Laura relató que primero realizó una prueba en Vélez, sin recibir una respuesta, mientras que en marzo fue convocado por Independiente. “Pasó la primera etapa, lo llamaron para una segunda prueba y en mayo volvió a entrenar una semana más. El profesor nos dio la devolución de cómo lo había visto, nos marcó aspectos destacables y cosas por mejorar, y nos dijo que lo iban a fichar para el club.”
Desde entonces comenzaron los viajes permanentes entre Necochea y Buenos Aires.
“Desde mayo del año pasado viajábamos cada quince días o una vez por mes para que entrenara durante la semana y jugara los fines de semana. Mientras estaba en Necochea nunca dejó de jugar en el club de sus amores, Mataderos, donde también jugó toda su familia paterna.”
Una decisión de toda la familia
Con el paso de los meses, los viajes comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes y la familia entendió que era momento de tomar una decisión. “Fermín siempre quiso mantener su formación en Independiente porque su sueño es llegar a jugar en Primera y, por qué no, algún día un Mundial. Su vida pasa por eso, por hacer rodar la pelota donde sea y con quien sea.”
Laura explicó además que acompañar ese sueño implicó reorganizar completamente la vida familiar. “Con 10 años tomó la decisión de que su futuro seguía acá, en Buenos Aires. Como familia nos planteamos la posibilidad de venirnos a vivir, porque desde Necochea yo tenía que usar mis vacaciones para poder acompañarlo y cada vez se hacía más difícil.”
Su trabajo en el Banco Provincia le permitió solicitar un traslado, mientras que la situación de su esposo era diferente. “Yo tengo la posibilidad de pedir traslado. Mi marido, que trabaja en la construcción, está mucho más atado a Necochea por su trabajo y la clientela que tiene.”
La decisión no fue sencilla. “Fermín tiene un sueño y una posibilidad que pocos chicos tienen: jugar en un club de Primera y que su familia pueda acompañarlo. Hicimos el esfuerzo de cambiar nuestro estilo de vida, de separarnos de alguna forma como familia para que él siga creciendo en este deporte que tanto ama.”
Hoy, madre e hijo ya viven en Buenos Aires, mientras el resto de la familia continúa en Necochea. “Ahora vivimos en Buenos Aires, él entrena todos los días y viajamos seguido a Necochea. Toda la familia quedó allá y el papá también viene para no perderse los partidos. Él fue quien le transmitió el amor por el fútbol y por los colores de Mataderos.”
Y cerró con un deseo que resume el sentimiento de cualquier padre o madre. “Como padres deseamos que él sea feliz. Si esta es su felicidad, acá estamos. Y si en algún momento decide volver, volveremos con la satisfacción de que lo intentó.”
Historias como la de Fermín demuestran que detrás de cada niño que persigue un sueño, sea deportivo o de cualquier otro ámbito, hay una familia que acompaña, un club que forma y un grupo de compañeros que celebra cada paso. La despedida que le brindó Mataderos no fue un adiós, sino el mejor de los deseos para un pequeño futbolista que ya empezó a escribir su propio camino.