El fútbol de Necochea atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse el fallecimiento de Ceferino Tomás Abel Díaz, a los 53 años. Referente dentro y fuera de la cancha, el exvolante central dejó una huella imborrable tanto en la Liga Necochea de Fútbol como en el ascenso del fútbol argentino, donde construyó una destacada trayectoria que lo convirtió en uno de los grandes representantes de la región.

Nacido en Juan N. Fernández, dio sus primeros pasos futbolísticos en el Club Defensores de esa localidad, integrando aquel recordado equipo dirigido por el “Paisano” Alfredo López, que reunió a varias figuras de la época. Su talento y personalidad lo llevaron luego al Club Jorge Newbery de Lobería, antes de dar el salto al fútbol profesional.

Con carácter, personalidad y una entrega inalterable, Díaz fue protagonista en varios equipos del ascenso argentino. En 1993 integró ese histórico plantel de Defensores que rompió una sequía de 25 años y se consagró campeón de la Liga Necochea, logro que abrió las puertas para su salto al fútbol grande.

Su recorrido extenso incluyó pasos por Huracán de Tres Arroyos, Almirante Brown de Arrecifes, Cipolletti, Quilmes, Olimpo (disputó 21 cotejos y marcó 4 goles en una campaña de ascenso brillante), Argentinos Juniors, Unión de Santa Fe, Deportivo Quito de Ecuador y Guillermo Brown de Puerto Madryn, entre otros clubes.

Uno de los capítulos más importantes de su carrera lo escribió en Olimpo de Bahía Blanca, donde se transformó en referente y símbolo del histórico plantel que consiguió el ascenso a la Primera División del fútbol argentino el 27 de diciembre de 2001. Su liderazgo, temperamento y entrega lo convirtieron en uno de los futbolistas más queridos por la hinchada aurinegra.

La noticia de su fallecimiento generó una profunda conmoción. “La noticia cayó como una bomba. Es más, todavía cuesta creer que sea real. Hace poco habíamos hablado con él y había prometido un viaje a Bahía”, reflejaron con dolor desde la ciuda bahiense.

También el diario La Nueva Provincia recordó su legado al señalar que “el volante central, de carácter fuerte y vozarrón indisimulable, fue uno de los grandes emblemas del fútbol necochense. Surgido en Juan N. Fernández, dejó una marca imborrable tanto en la Liga Necochea de Fútbol como en el ascenso del fútbol argentino”.

Definido alguna vez por el DT Gustavo Alfaro como un “volante todo terreno”, después de recorrer el país durante una década Díaz regresó a Necochea en 2006. Al año siguiente volvió a vestir la camiseta de Defensores de Juan N. Fernández, el club donde había comenzado su historia, y eligió despedirse del fútbol en su tierra natal.

Su último partido se disputó el 8 de julio de 2007, precisamente con los colores del conjunto fernandense. Siempre de perfil bajo, luego decidió priorizar la vida familiar y su trabajo, alejándose de la actividad profesional, aunque continuó ligado al deporte acompañando el crecimiento deportivo de sus hijos.

Incluso, lejos de alejarse de las canchas, en los últimos años continuó disfrutando del deporte que tanto amó, participando en la Liga de Fútbol Senior con la camiseta del Club Mataderos, donde compartió vestuario con amigos y siguió transmitiendo su pasión por el juego.

Desde la Liga Necochea de Fútbol expresaron sus condolencias a través de un mensaje en el que manifestaron: “Acompañamos a su familia, seres queridos y a todo el fútbol de Necochea en este momento de profundo dolor. Q.E.P.D.”.

Adiós Ceferino, gracias por tu fútbol y tu bondad, para siempre en el recuerdo.