Este fin de semana el Turismo Pista vivirá el evento más esperado de su calendario: la Carrera de los 300 Pilotos, una competencia especial que se disputa en binomios. En ese contexto, el necochense Franco De Benedictis, protagonista de la Clase 3, eligió como compañero a alguien muy especial: su hermano mayor, Juan Bautista De Benedictis.
Pero la invitación no llegó por teléfono, sino en un box del autódromo. Todo quedó registrado en un simpático video compartido en las redes sociales, donde Franco le hace la propuesta delante de su papá, el histórico Johnny De Benedictis, y Juan Bautista responde con mucho humor.
Antes de aceptar, el piloto del Turismo Carretera lanzó una pregunta inevitable: “¿Cuánta plata hay?”. Las risas no tardaron en aparecer y, tras el chiste, llegó el abrazo y el esperado sí, confirmando una dupla que promete ser una de las grandes atracciones del fin de semana.
Más allá del momento distendido, la elección tiene una explicación deportiva. Franco atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera en la Clase 3 del Turismo Pista. Tras incorporarse al equipo Tigre Racing, con motorización del LCV Racing, consiguió recientemente su primera victoria en la categoría, al imponerse en la fecha disputada en Río Cuarto.
Con ese envión, el piloto necochense apostó fuerte para la cuarta edición de la Carrera de los 300 Pilotos, que se disputará en el autódromo de San Nicolás, y convocó a uno de los referentes del automovilismo nacional para compartir el auto. Para Juan Bautista será su segunda participación en esta competencia especial, luego de haber formado parte de la edición 2025 como piloto invitado.
La Clase 3 reunirá a 38 binomios y contará con varias de las principales figuras del automovilismo argentino, entre ellas Agustín Canapino, Mariano Werner, Germán Todino, Mauricio Lambiris, Otto Fritzler, Jorge Barrio, Facundo Chapur, Ricardo Risatti y el propio Juan Bautista De Benedictis.
Pero antes de acelerar en la pista, los hermanos De Benedictis ya ganaron la primera carrera: la de sacar una sonrisa con una invitación que mostró, una vez más, que el automovilismo también tiene lugar para el humor y la complicidad familiar.