Con la organización del básquet femenino del Club Rivadavia, se realizó la 11ra edición de “Hasta que cante el gallo”, el tradicional juego 3×3 que cada verano desafía los límites horarios.
En la jornada del pasado martes había sido el turno de las categorías más chicas, que jugaron hasta la noche, mientras que el jueves le tocó a las categorías más grandes, que literalmente lo hicieron hasta poco después de las 5 de la mañana del viernes.
Cómo cada año, el torneo abarcó la rama femenina y masculina, y también se dio de forma mixta, prevaleciendo el compañerismo y la convivencia detrás de la “naranja” por encima de la competencia.