En una final que tuvo de todo en el epílogo, Senegal, que amenazó con abandonar el partido en señal de protesta al arbitraje, finalmente se impuso 1-0 en la prórroga al anfitrión, Marruecos, y se coronó campeón de la Copa de África.

El encuentro en Rabat vivió momentos de tensión en los instantes finales de la etapa regular, luego de que el entrenador de “Los Leones”, Pape Thiaw, decidiera retirar a sus jugadores del terreno de juego por su disconformidad con las decisiones arbitrales.

A los 47 minutos del segundo tiempo y con el partido a punto de finalizar, Senegal había conseguido adelantarse en el marcador y quedar al borde de la gloria, pero el encargado de impartir justicia decidió invalidar el tanto por una supuesta falta previa dentro del área.

Poco tiempo después, el VAR intervino para llamar al juez principal con el objetivo de que revise un posible penal a favor de Marruecos por una posible sujeción sobre Brahim Díaz. Luego de revisar la jugada, el árbitro sancionó la pena máxima para el seleccionado marroquí, decisión que desató el enojo en todo el plantel senegalés.

Los jugadores senegaleses se fueron al vestuario, hasta que su jugador estrella, Sadio Mané, convenció a sus compañeros para regresar al campo de juego.

Díaz, delantero de Real Madrid, pudo erigirse en héroe, pero “pinchó” el balón en el penal, con un remate suave y centrado que agarró sin problemas Edouard Mendy.

Después, Senegal no desperdició su ocasión y, al inicio de los 30′ suplementarios, Pape Gueye recibió y sacó un potente zapatazo que superó a Bono, impecable hasta ese momento. Marruecos fue por el empate, pero Senegal resistió y conquistó un título que será recordado por mucho tiempo. Fue su segunda consagración en la Copa Africana, que se disputa, en intervalos regulares de dos años, desde 1968. La anterior había sido en 2001, en Camerún, y con victoria en la final sobre Egipto, el país con más títulos (7).

La Capital