Este 1º de marzo, el Área de Museos del Parque Miguel Lillo recordó, en su habitual espacio de efemérides, la creación de la Escuela Nº 2 de Necochea, una de las instituciones educativas más emblemáticas de la ciudad y que hoy lleva el nombre de “Domingo Faustino Sarmiento”.

La historia se remonta a los primeros años de vida de la comunidad. Necochea había sido fundada en octubre de 1881 y apenas dos años más tarde, el 1º de marzo de 1883, nacía esta escuela que marcaría un rumbo en la educación local.

El inicio fue tan humilde como trascendente: tres aulas con paredes de barro y una sola docente al frente, Dolores Rom, quien asumió el desafío de enseñar en medio de un contexto de precariedad. En aquellas primeras jornadas, treinta alumnos —entre niños y niñas— comenzaron a escribir las primeras páginas de una institución que con el tiempo se convertiría en referencia obligada de la educación pública necochense.

Con el crecimiento de la ciudad también creció la matrícula. En 1909 el establecimiento se amplió con cuatro aulas más, reflejando la necesidad de dar respuesta a una población en expansión. Para 1915, la escuela ya contaba con 96 alumnos y se trasladaba a una nueva ubicación en las calles Pieres y Balcarce.

A lo largo de su historia, la institución cambió en dos oportunidades más de sede. En enero de 1946 se instaló en un local municipal situado en Ángel I. Murga y Avenida del Valle (calles 61 y 58). Finalmente, en junio de 1970, se concretó el traslado definitivo al edificio actual, ubicado en calle 57 entre 56 y 58, donde continúa desarrollando su labor educativa.

Más de un siglo después de aquellas primeras aulas de barro, la Escuela Nº 2 sigue siendo símbolo de esfuerzo, vocación y compromiso con la educación pública, honrando el ideario sarmientino y la tarea de quienes, como Dolores Rom, apostaron desde el comienzo a formar generaciones de necochenses.