En el marco del Día del Profesor, que se conmemora cada 17 de septiembre en Argentina, el área de Museos del Parque Miguel Lillo recordó en su tradicional espacio de efemérides a Pedro Arozarena, una figura estrechamente vinculada con la educación y la cultura de Necochea, quien nació precisamente un día como hoy de 1895.

Maestro, profesor, escritor, periodista y ecologista, Arozarena desarrolló durante 35 años una destacada trayectoria docente en el Colegio Nacional “José Manuel Estrada”, donde dictó distintas materias entre 1922 y 1957. Su vocación por la enseñanza estuvo acompañada por una intensa participación en la vida cultural e institucional de la ciudad.

Había cursado alrededor de 1912 distintas asignaturas de magisterio en La Plata y posteriormente se graduó en la Escuela Normal Popular de Necochea. Con el paso de los años, su nombre quedó ligado a numerosos espacios de la ciudad: el anfiteatro del Parque Miguel Lillo, una sala del Centro Cultural y la biblioteca del Centro Vasco llevan su nombre como reconocimiento a sus aportes.

Anfiteatro del Parque Miguel Lillo “Pedro Arozarena”

Arozarena también fue autor del libro Teatro Criollo Escolar, además de poemas y piezas infantiles. Presidió la Asociación Amigos del Parque Miguel Lillo, integró la primera comisión directiva del Centro Vasco Euzko Etxea y ocupó distintos roles vinculados con la cultura y la educación, entre ellos la Dirección Municipal de Cultura y la presidencia de la Biblioteca Popular “Andrés Ferreyra” y de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de Necochea.

La elección de su figura para esta fecha tiene, además, una particular coincidencia: aunque el Día del Profesor se celebra en homenaje al fallecimiento de José Manuel Estrada, destacado docente, escritor e historiador argentino del siglo XIX, Arozarena nació justamente un 17 de septiembre, fecha que hoy también permite recuperar su legado y su aporte a la formación de varias generaciones de necochenses.

Una coincidencia del calendario que sirve como oportunidad para volver a poner en valor la historia de quienes hicieron de la enseñanza una verdadera vocación de vida.