El Anfiteatro “Pedro Arozarena” del Parque Miguel Lillo fue escenario el pasado domingo de una nueva edición de “Rock de Acá”, el evento solidario que en su tercera entrega reafirmó su crecimiento y su fuerte compromiso comunitario. Desde la tarde, cientos de vecinos y vecinas se acercaron para ser parte de una jornada que combinó música en vivo, espíritu colaborativo y el ya característico “pogo solidario”.
Con entrada libre y gratuita —a cambio de la donación de alimentos no perecederos, ropa en buen estado para niños y niñas o útiles escolares— el público respondió de muy buena manera a la convocatoria. Todo lo recolectado será destinado a cinco entidades de la ciudad que atraviesan distintas necesidades, fortaleciendo la red de apoyo comunitario que impulsa el festival.
La grilla se desarrolló con un destacado despliegue técnico de sonido e iluminación. Munich fue la encargada de abrir la tarde; luego subieron al escenario Rockonis y Plomos, manteniendo encendida la energía del público. Alienados tomó la posta entrada la noche y el cierre estuvo a cargo de Colmado, que coronó la jornada con un anfiteatro colmado y un pogo multitudinario frente al escenario.
Además del espectáculo musical, la propuesta incluyó foodtrucks con opciones gastronómicas a precios accesibles, puesto de hidratación con agua caliente para el mate y baños habilitados, lo que permitió que familias, grupos de amigos y seguidores del rock disfrutaran de una experiencia cómoda y organizada. Como atractivo extra, los primeros 100 donantes participaron de un sorteo con más de 30 premios.
Tras el evento, desde la organización destacaron el impacto de la convocatoria y el trabajo colectivo que hizo posible la jornada. “El pogo local solidario más grande de la provincia se hizo notar. Gracias: el trabajo en equipo y la colaboración de muchas personitas rockeras dejaron un domingo en el parque totalmente diferente”, expresaron, visiblemente emocionados por la respuesta del público.
Con una identidad que combina cultura independiente y acción solidaria, “Rock de Acá” volvió a demostrar que el rock puede trascender el escenario y convertirse en motor de encuentro y transformación social. La tercera edición no solo consolidó al festival en la agenda cultural local, sino que dejó en claro que la música, cuando se une a la comunidad, multiplica su fuerza.