“Me dicen que cuando algún perrito está mal, le rezan a San Valdes”, contó Guillermina Valdés al hablar de un dato reciente sobre su padre, Alejandro. El hallazgo la emocionó y la llevó a recordar su trabajo como veterinario en Necochea.
El dato se lo compartieron desde la Cooperativa de Tandil, donde Alejandro había ayudado a perros de la calle. Valdés reprodujo el comentario completo: “Me dicen que cuando algún perrito está mal, le rezan a San Valdes… ¡A San Valdés! Él no tenía nada de santo pero sí amaba a los animales. Me acordé de él y lo comparto”.
Valdés también explicó que su amor profundo por los animales es algo que heredó de su padre. Al describir el trabajo de Alejandro, dijo: “Mi viejo era el mejor veterinario de Necochea de perros pequeños y fue uno de los primeros en trabajar en la Cooperativa de Tandil ayudando a perritos de la calle, operando gratis y hasta armando el carrito cuando eran discapacitados. Un genio”. También contó que él le dedicaba su vida al trabajo y que esa entrega había dado frutos.
Necochea ocupa un lugar central en la historia personal de Guillermina Valdés: allí pasó buena parte de su infancia y adolescencia junto a sus padres y su hermano. Más adelante se fue a probar suerte a la gran ciudad, aunque nunca olvidó sus orígenes ni su pasado.
Alejandro y Sandra dejaron Necochea para instalarse en Tandil. Él fue padre por primera vez a los 17 años, junto a Sandra, su novia adolescente, que entonces tenía 15. Ya en Tandil, empezó a estudiar veterinaria mientras ella terminaba el colegio.
Facundo nació cuando Guillermina tenía 2 años. Era hijo de Alejandro y Sandra y murió de muerte súbita a los 4 meses, una pérdida que fue un golpe muy duro y un punto de inflexión para la familia. Años más tarde, Alejandro murió a los 46 años por un cáncer de colon; Valdés describió su vida como corta pero intensa.
La muerte de su padre también influyó en la forma en que Valdés decidió cuidarse. “Teníamos los pies muy parecidos y cuando vi los suyos muertos, fue como ver los míos. Ahí tomé la decisión de cuidarme. Fue un aprendizaje más y así se generó en mí otra conciencia respecto del quererse”, recordó.