Un 26 de febrero de 2008 culminaba la restauración del monumento a Neptuno y se concretaba su emplazamiento definitivo en su sitio original, sobre la avenida 2 a la altura de la calle 97 (imaginaria), devolviendo a ese sector costero una de sus postales históricas más representativas.

La efeméride fue recordada por el área de Museos del Parque Miguel Lillo, dependiente del municipio de Necochea, que en su habitual espacio dedicado a rescatar hechos significativos del pasado local puso en valor el trabajo colectivo que permitió recuperar la emblemática escultura.

La restauración del original fue realizada de manera conjunta por la Escuela Municipal de Artes de Necochea y la Usina Popular Cooperativa “Sebastián de María”, en una articulación que combinó saber artístico, compromiso institucional y fuerte sentido de pertenencia comunitaria.

En la reconstrucción trabajaron las profesoras de Artes Visuales Lorena Pérez y Marilin Maidana, quienes asumieron el desafío de devolverle forma y presencia a una pieza de la que prácticamente no existían registros oficiales. La tarea no fue sencilla: no se conservaban planos ni documentación técnica de la obra original.

En ese contexto, resultó fundamental el aporte de la vecina Elena Bandiera, quien acercó de manera desinteresada una fotografía antigua del monumento. Ese material fue el único dato concreto con el que se contó para encarar la restauración, convirtiéndose en la base documental que permitió reconstruir la imagen del dios del mar y su impronta estética.

 

El 26 de febrero de 2008, con el emplazamiento del monumento en su ubicación histórica, se cerró un proceso que no solo implicó una intervención artística, sino también un gesto de recuperación patrimonial. La figura de Neptuno volvió así a integrarse al paisaje urbano y al imaginario colectivo de vecinos y visitantes.

A casi dos décadas de aquel hito, desde el área de Museos destacaron que la experiencia constituye un ejemplo del valor que adquiere el trabajo conjunto entre instituciones y comunidad para preservar la identidad local.

Fotos: Luis Nogueira