El caso de los dos adolescentes, uno de ellos oriundo de Miramar y el otro de La Quiaca, que planeaban una masacre escolar salió a la luz el último lunes, cuando se difundieron los resultados de distintos allanamientos realizados por la policía. En las últimas horas, en tanto, se conocieron detalles de cómo fueron descubiertos.
De acuerdo a la información difundida por la página oficial del Ministerio Público Fiscal, todo comenzó a fines de abril del año pasado a través de una advertencia del FBI (Federal Bureau of Investigation). En la comunicación, los investigadores estadounidenses daban cuenta del hallazgo de conversaciones entre usuarios de una red social cuyos mensajes eran comprometedores.
En esos diálogos, los participantes se referían a una supuesta “masacre” y mencionaban la realización de un tiroteo en una escuela “llena de niños”, sin precisar el establecimiento. También se aludía a posibles actos preparatorios, como la adquisición de armas y prácticas de tiro.
Incluso, los interlocutores hicieron referencia por su nombre de pila a dos jóvenes estadounidenses responsables de un tiroteo escolar ocurrido en 1999. El reporte también dio cuenta de discursos de odio y expresiones discriminatorias dirigidas contra distintos grupos sociales, raciales y religiosos.
Una vez alertada, la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) que conduce el fiscal general Horacio Azzolin inició una investigación preliminar, con intervención de la Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal Argentina, que permitió identificar direcciones IP y zonas de conexión.
Asimismo, se detectó la posible participación de al menos una persona más que operaría desde otro país de Sudamérica, situación que fue puesta en conocimiento de las autoridades de ese Estado.
La Oficina de Criminalidad Económica, Trata de Personas y otros Delitos Complejos del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Mar del Plata, a cargo de la fiscal Laura Mazzaferri, quedó a cargo de la investigación de los hechos.
El operativo
Dada la particularidad del caso, centrada en la edad de los adolescentes involucrados, quienes aún no cumplieron 16 años, previo a los procedimientos se realizó el miércoles 28 de enero último una audiencia unilateral multipropósito, en la que la fiscal Mazzaferri solicitó, ante el juez de Garantías Santiago Inchausti, la autorización para llevar a cabo registros domiciliarios y, en forma paralela, requirió la inmediata intervención de la Asesoría de Menores con el objetivo de garantizar la protección integral de los derechos y garantías constitucionales de los jóvenes y hacer efectivo su derecho a ser oídos en su condición de menores de edad en cualquier momento del proceso.
El juez Inchausti hizo lugar a ambos pedidos y dispuso mantener en reserva las medidas autorizadas. En consecuencia, la Asesoría de Menores tomó intervención previa a la realización de los allanamientos y fue informada del desarrollo y de los resultados preliminares de las diligencias.
Según la hipótesis planteada por Mazzaferri, los adolescentes podrían haber sido captados por personas mayores de edad que habrían iniciado un proceso de radicalización progresiva, con el propósito de instrumentalizarlos para la eventual comisión de hechos graves que, en escenarios extremos, podrían poner en serio riesgo la seguridad pública.
La Capital