No pasó de un día para otro. No hubo una sirena que anuncia el cambio. Pero está ahí. En muchas ciudades medianas de la Argentina, algo se está moviendo. Algo silencioso, pero constante. La forma en que la gente consume contenido digital ya no es la misma.

Antes, internet era solo un complemento. Hoy, para muchos, es el centro de todo. Se compra, se mira, se aprende, se charla y se trabaja desde una pantalla.

Según datos de organismos de telecomunicaciones, más del 85% de los hogares urbanos en Argentina tiene acceso a internet. En ciudades medianas, ese número ya supera el 80%. Hace diez años, era mucho menos.

Y eso cambia todo.

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Qué es una “ciudad mediana” y por qué importa

En Argentina, se suele llamar ciudades medianas a aquellas que tienen entre 50.000 y 500.000 habitantes. No son pueblos pequeños. Tampoco son Buenos Aires, Córdoba o Rosario. Ejemplos sobran: Tandil, San Rafael, Río Cuarto, Concordia, San Nicolás, Rafaela.

En estos lugares, la vida es distinta. Hay menos tráfico. Menos apuro. Pero también hay más conexión que antes. Y esa conexión está cambiando los hábitos. La gente sigue yendo a trabajar. Sigue yendo al supermercado. Pero ahora también compra online. Mira series en el celular. Escucha podcasts mientras cocina.

Y eso, aunque parezca poco, es una revolución.

El celular como centro de la vida digital

Si hay un rey en esta historia, es el teléfono móvil. En Argentina, más del 90% de los usuarios de internet se conecta principalmente desde el celular. En ciudades medianas, ese número es incluso un poco más alto. Para muchas personas, el celular es la única pantalla.

No hay notebook. No hay computadora de escritorio. Hay un teléfono. Y alcanza.

Desde ahí se hace todo:

  • Se paga.
  • Se compra.
  • Se habla.
  • Se mira.
  • Se trabaja.

Todos usamos el mismo teléfono móvil durante unos minutos. Y lo importante es que cada conexión es una huella digital que los ciberdelincuentes y las empresas de publicidad intentan explotar en nuestra contra. Esto significa que todo el mundo necesita soluciones de seguridad para mantener un entorno digital cómodo y protegido. Si bien muchos están acostumbrados a descargar aplicaciones VPN para PC, las aplicaciones VPN para smartphones se usan con menos frecuencia. Pero para abordar la amenaza real, se necesitan soluciones confiables como VeePN. Por cierto, las aplicaciones están disponibles en todos los dispositivos populares y se pueden conectar hasta 10 dispositivos a una sola cuenta.

El streaming le ganó a la televisión

La televisión abierta todavía existe. El cable también. Pero ya no mandan. En muchas ciudades medianas, cada vez más hogares usan plataformas de streaming. Netflix, YouTube, Disney+, Prime Video. A veces una sola. A veces varias.

Un estudio reciente mostró que más del 70% de los jóvenes entre 18 y 35 años en zonas urbanas consume más contenido por streaming que por televisión tradicional. La ventaja es simple: se mira cuando se quiere. Donde se quiere. En el celular, en la tablet, en la tele inteligente.

Y también se mira distinto. No hay horarios fijos. No hay espera. Se ve un capítulo. O cinco. O ninguno.

Las redes sociales como nueva plaza pública

Antes, la gente se encontraba en la plaza. En el bar. En el club. Ahora también se encuentra en Instagram, en Facebook, en TikTok, en WhatsApp. Las redes sociales son el nuevo espacio común. Ahí se discute. Se recomienda. Se vende. Se compra. Se opina.

En ciudades medianas, esto tiene un efecto especial. Todo circula más rápido. Un negocio nuevo se conoce en un día. Una promoción se comparte en minutos.

Muchos comercios locales ya lo entendieron. Más del 60% de los pequeños negocios urbanos en Argentina usa redes sociales para promocionarse, según cámaras comerciales. No es una opción. Es una necesidad.

El comercio electrónico ya no es solo para las grandes ciudades

Durante mucho tiempo, comprar por internet parecía algo lejano para el interior. Había desconfianza. Había problemas de envío. Había pocas opciones.

Eso cambió. Hoy, cada vez más personas en ciudades medianas compran online. Ropa. Electrónica. Alimentos. Repuestos. Libros.

Según datos del sector, el comercio electrónico en Argentina creció más de un 100% en los últimos cinco años. Y gran parte de ese crecimiento vino del interior del país.

No todo llega en un día. A veces hay demoras. Pero igual se compra. Porque es cómodo. Porque hay más variedad. Porque a veces es más barato.

Cambia lo que se compra, y también cómo se decide

Antes, uno iba al negocio y preguntaba. Hoy, primero se busca en Google. Se comparan precios. Se leen opiniones. Se mira un video. Se pregunta en un grupo de WhatsApp. La decisión de compra ya no empieza en la puerta del local. Empieza en la pantalla.

En ciudades medianas, esto es muy claro en rubros como:

  • Electrodomésticos.
  • Celulares.
  • Ropa.
  • Servicios.

El consumidor está más informado. A veces también más confundido. Pero sin duda, más activo.

El trabajo remoto y el consumo digital

El trabajo a distancia también empujó estos cambios. Después de la pandemia, muchas personas siguieron trabajando desde casa. No todos. Pero sí más que antes. Eso significa más tiempo frente a la pantalla. Más uso de herramientas digitales. Más necesidad de buena conexión.

Y también más consumo digital en general. Si uno pasa todo el día conectado, es lógico que también compre, mire y lea ahí. En algunas ciudades medianas, esto incluso ayudó a que gente que vivía en grandes ciudades se mudara. Buscan más tranquilidad. Pero sin perder conexión.

Educación, cursos y aprendizaje online

Otro cambio importante está en cómo se aprende. Hoy es normal hacer un curso online. O ver tutoriales en YouTube. O estudiar algo por una plataforma.

En Argentina, millones de personas usan recursos digitales para aprender algo nuevo cada año. Idiomas. Oficios. Programación. Cocina. De todo un poco.

En ciudades medianas, esto abre puertas. Ya no es necesario viajar para capacitarse. A veces alcanza con una buena conexión y paciencia.

No todo es perfecto: problemas y límites

Claro que no todo es ideal. En algunas zonas, la conexión todavía es lenta. O inestable. O cara.

También hay una brecha digital. Personas mayores que no se adaptan. Familias que no pueden pagar un buen servicio. Lugares donde la infraestructura no alcanza.

Y está el otro problema: el exceso de pantalla. Mucha gente siente cansancio. Ansiedad. Falta de concentración. El consumo digital crece. Pero también hay que aprender a usarlo mejor.

Un cambio que sigue, aunque no lo notemos

Los hábitos de consumo digital en las ciudades medianas de la Argentina están cambiando. Ya cambiaron, en realidad. Y van a seguir cambiando. No es una moda. No es algo pasajero.

Es una transformación lenta, cotidiana, casi invisible. Pero profunda. Se compra distinto. Se mira distinto. Se aprende distinto. Se decide distinto.