Un 24 de junio de 1919 se fundaba el Club Social y Deportivo Huracán de Necochea, que en sus orígenes no era más que el entusiasmo de unos muchachitos apasionados por el fútbol, y literalmente, una pelota era todo el capital con el que contaba ese grupo de amigos para fundar algo que, con el correr de los años, se hizo “Gigante”, como el nombre del gimnasio principal de la sede de la entidad, en la avenida 58.

Gimnasio Gigante de Huracán

En su habitual espacio de efemérides, el área de Museos de la Municipalidad rememoró el 107° aniversario del Globo con las siguientes líneas:

“El sueño de unos muchachos, que fundaron esta pujante institución un 24 de junio del año 1919. El primer presidente de Huracán fue Felipe Mancino y en el año 1930, tiene el honor de fundar, junto a Rivadavia, Ameghino y Ministerio, la Liga Necochea de Fútbol. Los orígenes hablan de reuniones entre los Mancino, los primos Costanzo, los Alvarez, Anggioni, De Pierro, el «Negro» Moreno, Álvarez, que se reunían en la esquina del Boulevard Del Valle (hoy avenida 58) y calle 65. El tema era hacer un club y jugar. Un domingo se llamaba «San Martin», otro domingo «Belgrano» o «Sarmiento», la cuestión era que tuviera un nombre, todos nombres de próceres porque eran pibes de colegio hasta que a Pablo Ercolano se le ocurrió la idea de ponerle el nombre del club mejor ubicado por entonces en el fútbol profesional. Se compró el diario y ese día el mejor clasificado era Huracán”.

A partir de allí, se empezaría a escribir una gran historia en base a grandes dirigentes, quizá el primero que se viene a la mente es Carlos “Lito” Almassio, impulsor de las grandes obras en torno un predio inigualable con el que cuenta Huracán en la avenida 58.

Por supuesto que el club no estuvo exento a las grandes crisis de los ’90, pero en el caso del Globo fue muy aguda y eso lo llevó a perder el estadio y casi todo. Llegaron los años de oscuridad, de llamarse Ciudad de Necochea y de parecer que todo se pinchaba para siempre, pero con el empujde de los viejos dirigentes que aún seguían en pie, más los que recogieron el guante, en 2008 y 2009 Huracán empezó a renacer y ahí lo vemos hoy, volando más alto que nunca, y con nuevo estado propio de fútbol en el predio de 87 y 54, que como no podía ser de otra forma, lleva el nombre de Carlos “Lito” Almassio.