El trabajo articulado entre las instituciones, los vecinos y el Estado municipal permite generar cambios concretos en la comunidad. El pasado sábado, se llevó adelante una jornada de trabajo comunitario en la calle 203, entre avenidas 2 y 10, para recuperar un espacio degradado, poner en valor su riqueza natural y convertirlo en un lugar de encuentro y disfrute.
La actividad forma parte de un plan de revalorización socioambiental impulsado por la Asociación Vecinal de Villa Zabala y la Mesa de Consenso para la Gestión del Parque Miguel Lillo, con el acompañamiento de la Dirección de Guardaparques municipal. Durante la jornada se plantaron árboles nativos, se instalaron bancos y cartelería y se realizaron trabajos para bloquear el tránsito vehicular y evitar la formación de microbasurales.

José Garcés, integrante de la Mesa de Consenso, explicó que la propuesta surgió del intercambio con la comunidad y de la búsqueda de soluciones compartidas. “Desde la Mesa lo que hacemos es integrar la comunidad e integrarnos a la comunidad, y desde la comunidad surgieron algunas acciones a seguir, entre lo que estaba la cartelería para micro basurales, para prohibir el tránsito de motos en este espacio y surgió la posibilidad de enriquecer este espacio diverso y se llevó a cabo la idea de plantar especies nativas y hacer un recorrido temático que sirva de tránsito del barrio a la playa y viceversa”.
Garcés destacó que la iniciativa se trabajó durante todo el año y que esta primera intervención también permitió sumar lugares de descanso. “Fue una idea que se trabajó durante todo el año y este sábado empezamos con esta intervención, además se pusieron algunos bancos para que la gente se pueda sentar a descansar. Nos acompañó gente que es fundamental, y a su vez nosotros acompañamos a la gente del lugar”, indicó.


Por su parte, Maite Guevara, vecina del sector, contó cómo se sumó al proyecto tras manifestar su preocupación por el estado del predio ubicado junto al camping municipal. “Primero que nada me preocupé por el predio siguiente al camping municipal y me contacté con Nerio (Bognanni, de la Mesa de Consenso), quien me contó de este proyecto que ya estaba en ciernes y al cual me sumé a participar. Si funciona bien quizá se pueda replicar en otro sector”.
Además, remarcó la importancia de preservar el ecosistema de dunas y el potencial del lugar para las nuevas generaciones: “Es importante que cuidemos las dunas como ecosistema natural que equilibra nuestra naturales, así que estoy muy agradecida de que esto se lleve adelante y con ganas de seguir colaborando. Es un predio hermoso, con un montón de especies nativas a cuidar, y también para los niños es un hermoso proyecto de senderismo y disfrute”.


La jornada dejó en evidencia que la participación ciudadana y la articulación entre instituciones permiten impulsar mejoras concretas, recuperar espacios compartidos y fortalecer el compromiso colectivo con el cuidado del patrimonio natural de Necochea.