Hace 105 años, Necochea fue escenario de un hecho que quedó grabado en la historia de la ciudad y que marcó el comienzo de una nueva etapa vinculada a la aviación.

El 27 de agosto de 1921, un delegado del Aero Club Argentino llegó hasta nuestra ciudad para tomarle una prueba de suficiencia al primer alumno de la Escuela de Vuelo Curtiss, fundada tiempo antes por Pedro Hansen y Guillermo Hillcoat.

El protagonista de aquella jornada fue Pedro Azzolini, quien logró superar con éxito la exigente evaluación y se convirtió así en el primer piloto formado en Necochea.

El acontecimiento fue recordado este jueves por el Área de Museos del Parque Miguel Lillo, en el marco de sus habituales efemérides, recuperando una historia que permite dimensionar cómo, hace más de un siglo, la ciudad también comenzaba a mirar hacia el cielo.

Aquel vuelo de Azzolini no fue solamente una prueba de suficiencia: significó el nacimiento de una historia aeronáutica local y convirtió su nombre en parte de esas pequeñas grandes historias que forman la identidad de Necochea.