En la esquina de avenida 58 y calle 61, en pleno centro de Necochea, un monumento recuerda a Ángel Ignacio Murga, una de las figuras fundamentales de la fundación de la ciudad. La obra fue inaugurada el 12 de octubre de 1964, durante los festejos por un nuevo aniversario de Necochea, y su historia guarda un importante gesto colectivo.
El escultor platense Franco Fúrfaro fue el encargado de realizar el monumento y donó su trabajo. Para afrontar los gastos de fundición y las placas conmemorativas, una comisión de vecinos organizó la denominada “campaña del bronce”, que convocó a la comunidad a colaborar con el proyecto.
Uno de los aportes más significativos llegó desde la Escuela Nº 10, que lleva el nombre de Dolores Rom, considerada la primera maestra de Necochea. Sus alumnos reunieron cerca de 500 trozos de bronce para contribuir a la fundición de la obra, en una muestra de compromiso con la memoria de la ciudad.
El 10 de diciembre de 1961, la comisión recibió la maqueta del monumento. En febrero de 1964, los vecinos donaron al Centro Cultural el modelo de yeso del busto realizado por Fúrfaro, como parte de los pasos previos a su concreción.
Finalmente, el 12 de octubre de ese año, el monumento quedó oficialmente inaugurado. La ceremonia contó con la presencia del intendente Yelpo y las palabras de Juan Rozas Ortiz, presidente de la comisión impulsora. Luego, en el Centro Cultural, Pedro Arozarena y Horacio Nicolella ofrecieron conferencias sobre la vida de Ángel I. Murga.
A más de seis décadas de aquella inauguración, el monumento de 58 y 61 continúa formando parte del paisaje urbano y mantiene vivo el recuerdo de uno de los protagonistas de los primeros pasos de Necochea. Su historia también recupera el esfuerzo de una comunidad que se organizó para rendir homenaje a sus raíces.