Un hecho trascendental para la integración de la región se remonta a un día como hoy, pero de 1930, cuando las autoridades de Necochea y Lobería sellaron un acuerdo que marcaría un antes y un después en la conectividad entre ambos distritos.
Según registros históricos, aquel 22 de marzo de 1930 los entonces intendentes —el señor Calzada por Necochea y el señor Mercader por Lobería— avanzaron en la decisión de construir un nuevo puente sobre el Río Quequén Chico. La obra tenía como objetivo reemplazar la estructura existente, mejorando así el tránsito en un punto estratégico del camino general hacia la localidad de La Dulce.
El acuerdo no solo respondía a una necesidad de infraestructura, sino que representaba un paso fundamental en el fortalecimiento de los vínculos sociales, económicos y productivos entre ambas comunidades. En una época donde las comunicaciones eran más limitadas, garantizar un cruce seguro y eficiente significaba potenciar el desarrollo regional.
A casi un siglo de aquel entendimiento, el hecho continúa siendo recordado como un verdadero hito histórico para la zona. La efeméride fue destacada en las últimas horas por el Área de Museos del Parque Miguel Lillo, en el marco de su habitual espacio dedicado a rescatar momentos significativos de la historia del distrito.
Así, el recuerdo de aquel acuerdo entre intendentes pone en valor la importancia de la planificación conjunta y la visión de futuro, elementos que siguen siendo claves para el crecimiento y la integración de las comunidades vecinas.