La Dirección de Defensa Civil compartió información útil y sencilla destinada a fortalecer la prevención de incendios, especialmente en esta época del año, cuando las altas temperaturas y la sequedad del ambiente incrementan los riesgos en zonas rurales y espacios naturales.
En ese marco, se destaca la importancia de conocer el denominado Triángulo del Fuego, un concepto fundamental para entender cómo se origina un incendio y, sobre todo, cómo puede evitarse. Para que el fuego se produzca es necesaria la combinación de tres elementos esenciales; si se logra eliminar uno de ellos, el incendio no puede existir.
Los tres componentes del Triángulo del Fuego
-Oxígeno: Está presente de manera natural en el aire y es indispensable para que la combustión se mantenga.
-Calor: Es la energía que inicia el fuego y puede originarse a partir de una chispa, una colilla de cigarrillo mal apagada, una quema de pastizales sin control, maquinaria en funcionamiento o incluso la caída de un rayo.
-Combustible: Es todo material capaz de arder. En el entorno local, incluye pastizales secos, hojas, ramas, madera, arbustos y distintos tipos de residuos.
¿Cómo se mantiene un incendio?
Una vez iniciado, el fuego se sostiene a través de una reacción en cadena: el calor generado mantiene la temperatura necesaria para que el combustible continúe ardiendo, lo que permite que el incendio se prolongue y se expanda.
Por este motivo, desde Defensa Civil se remarca que la prevención es clave. Evitar acciones de riesgo, apagar correctamente cualquier foco de fuego y cuidar el entorno natural son conductas fundamentales para proteger el Parque y las zonas rurales del distrito.
El cuidado del ambiente y la prevención de incendios son una responsabilidad compartida, que contribuye a resguardar la seguridad de toda la comunidad y preservar los espacios naturales.