El 31 de julio es un día de profunda emoción para la colectividad vasca de Necochea. En el marco de la festividad de San Ignacio de Loyola, además de la colocación del Retoño de Guernica, también se celebra en esta fecha la inauguración de su sede.
En su habitual espacio dedicado a las efemérides, el área de Museos del Parque Miguel Lillo recordó este 31 de julio un acontecimiento que marcó la historia de la comunidad vasca de Necochea: la inauguración de la sede del Centro Vasco Euzko Etxea, ubicada en la esquina de calles 58 y 67, ocurrida exactamente un día como hoy de 1951.
El edificio, que desde entonces es un punto de encuentro para generaciones de descendientes de vascos, simboliza el arraigo de una colectividad que dejó una profunda huella en la identidad cultural, social e institucional de la ciudad.
La inauguración fue el resultado de un intenso trabajo iniciado pocos años antes. En abril de 1945, un numeroso grupo de inmigrantes y descendientes vascos decidió dar un paso trascendental al conformar una institución que los representara y preservara sus tradiciones.
La primera asamblea, realizada el 4 de abril de ese año en la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, dio origen a una comisión provisoria encargada de redactar los estatutos. Días después, el 15 de abril, la asamblea constitutiva reunió a más de 300 adherentes, quienes aprobaron por unanimidad la creación del Centro Basko Argentino “Euzko Etxea” y eligieron a su primera comisión directiva, presidida por Cleto Garate e integrada por reconocidos referentes de la comunidad vasca local.
Apenas seis años después de aquella fundación, el sueño de contar con una casa propia se hizo realidad con la inauguración de la sede de calles 58 y 67, que rápidamente se transformó en un espacio destinado a la difusión de la cultura, el idioma, las tradiciones y las celebraciones del pueblo vasco.
Desde entonces, el Centro Vasco ha sido escenario de innumerables actividades culturales, sociales y gastronómicas, además de mantener vivas las costumbres de una colectividad que tuvo un rol protagónico en el desarrollo de Necochea.
A 75 años de aquella inauguración, la sede de Euzko Etxea continúa siendo un emblema de la presencia vasca en la ciudad y un lugar de encuentro donde la historia, la identidad y las raíces siguen transmitiéndose de generación en generación.