La semana anterior varios de los medios nacionales más importantes se hicieron eco de la presencia de Dante Gebel en el país. En medio de rumores y trascendidos que posicionan al pastor y comunicador como presunto candidato a presidente de Argentina en 2027 por el espacio “Consolidación Argentina”, él mismo fue protagonista de una ronda de prensa donde comparó a Argentina con un paciente muy comprometido de salud, pero aún no aseguró que será candidato, decisión que comunicará después del Mundial de fútbol en Norteamérica.
Para muchos puede resultar sospechosa o rara esta aparición de Gebel en la arena política y enseguida surgen las suspicacias: “Lo banca Massa”, “es la carta del peronismo” o demás comentarios que provienen del mundo político. Pero qué sucede si esto tiene que ver con algo mucho más profundo, en realidad, con una profecía que a Dante le dieron hace unos 35 años, cuando tenía 23 años, y todavía residía en un cierto anonimato.
Más allá de que muchos -principalmente entre la iglesia cristiana evangélica-, pusieran el foco en las declaraciones más polémicas de Dante con Novaresio, Pedro Rosemblat en Gelatina, Infobae o con Andy Kusnetzoff, acerca de su postura en temas como el aborto o el matrimonio igualitario; o en los momentos en que asegura no ser pastor, en este artículo lo que se intenta rememorar es el camino de Gebel hasta este presente y anticipar por qué el destino de todos los argentinos estaría escrito en torno a este personaje nacido en Billinghurst, partido de General San Martín, un 6 de julio de 1968.
Gebel es el menor de cuatro hermanos y al poco tiempo de nacer su hogar atravesaba épocas muy difíciles: su madre Nelly estaba aquejada por un cáncer muy avanzado y su padre Federico hundido en el alcoholismo. Hasta que un día llegaron a una iglesia evangélica y un milagro de Dios le dio vuelta 180 grados al hogar de los Gebel: del cáncer de la mamá de Dante no quedaron rastros y su padre cumplió la promesa de que dejaría de tomar si su esposa sanaba milagrosamente.
Pero, ¿qué tendrá que ver este preámbulo con la posible llegada a la Presidencia de la Nación de Gebel? Parece que nada, pero en realidad sí, solo es cuestión de unir un hilo con otro en la historia.
En uno de sus tantos artículos escritos, llamado “El día que compré mi libertad”, Gebel relató que en su adolescencia fue a trabajar a la carpintería de su padre y se rebanó dos dedos de la mano con una amoladora, uno de los cuales literalmente voló por los aires, pero lo pudieron recuperar y ponerlo nuevamente en su lugar. Más allá de ese recuerdo desagradable, Gebel contó que, alejado de la carpintería y de los estudios, su talento para dibujar le abrió la puerta a su primer trabajo, y ese primer trabajo fue precisamente con hermanos de la fe cristiana.
“Al poco tiempo empecé a enviar mis dibujos a algunas editoriales. Algunas me contestaban que por el momento era imposible y otras me ignoraban por completo. Finalmente, un flamante periódico cristiano que acababa de salir, “Argentina para Cristo”, me concedió una entrevista. Presenté mis bocetos y me contrataron por unos 80 pesos mensuales. Era el primer sueldo que ganaba como fruto de mi propio talento, por aquello que sí me gustaba hacer, y que estaba lejos del aserrín de la carpintería”, relató.
Por aquel entonces, “tenía 16 años y fue cuando por primera vez estuve consciente que quería comprar mi libertad”, aseguró Gebel, reconociendo que ese primer trabajo le abrió la mente hacia el diseño gráfico y el mundo de los medios de comunicación, que con el pasar de los años dominaría con absoluta frescura, demostrando versatilidad en los medios gráficos, radiales, televisivos, e incluso con talento actoral, producciones televisivas y teatrales, entrevistas y un stand up propio, todo en simultáneo con su labor pastoral y una manera distinta de hacer llegar el mensaje de Dios, con mensajes que van desde lo gracioso hasta lo profundo, y que uno podría escuchar por horas, y con una gigantesca maquinaria de ayuda social que hace funcionar desde River Arena en California a múltiples lugares necesitados del mundo.
Pero en el medio de ello, en 1991, cuando tenía 23 años, Dante recibió una profecía en la ciudad de San Nicolás, y ese fue un antes y un después en su vida. ¿Qué decía esa profecía? Que le dirían “Pastor de jóvenes”; que se le entregarían los medios de comunicación; que bendeciría a muchas naciones; que tendría juventud eterna en el corazón; y que trabajaría sin descanso, todo lo cual se cumplió al pie de la letra desde aquel 1991, en Argentina, Estados Unidos o resto del mundo.
Sin embargo, el mismo Dante posteó en 2020 que falta cumplirse UNA de aquellas profecías. Él aún guarda ese papel con la profecía textual, y hay quienes afirman que ese último punto en el papel profético dice algo así como: “Serás presidente de este país”.
En noviembre de 2015, Dante posteó rememorando: “Hoy alguien me hizo recordar acerca de un regalo que Dios me dio un frío invierno en una pequeña ciudad de Buenos Aires (San Nicolás) por el año 1991. Fue la mejor promesa que pude recibir y aún la conservo escrita, tal como el Señor me la dijo: “Pastor de los jóvenes te dirán; serás siempre joven mientras tu corazón no envejezca y no pares de ver y soñar. El día que pares de soñar, envejecerás y dejarás de crecer. Te presto los oídos de los jóvenes; condúcelos a Mí. He aquí pongo juventud eterna en tu corazón”.
Por supuesto, Dante no transcribió la profecía completa, pero en el posteo del 6 de noviembre del 2020, en plena pandemia, fue un paso más allá en la revelación, cuando aseguró que “solo falta UNA cosa por cumplirse, que ocurrirá en breve; de la que aún no puedo hablar, y que guardo con la mayor reserva”.
Podés ver aquí el posteo completo, y se comparte a continuación:
A tono con ello, Dante emprendió un silencio en redes que llamó la atención de varios. Explicó en 2020/2021 que le ponía una pausa a su vida en las redes porque Dios le dio una misión y necesitaba dejar toda la distracción. Un par de años después empezó con su gira de stand up “PresiDante”, que llama a la suspicacia de muchos por el nombre, pero que bien pudo haber sido “Danterapia”, según explicó el mismo Gebel. A propósito, la obra ha reventado los teatros de muchas partes del mundo, siendo un éxito total.
Hasta que, de un día para otro se empezó a filtrar la posibilidad de que fuera candidato a presidente en 2027. El reconocido asesor político, Jaime Durán Barba, aseguró hace algunos meses que el único que le puede hacer frente hoy a Javier Milei es Dante Gebel, que solo tiene que saber comunicar bien, y en ese campo Dante se mueve como pez en el agua.
Fue así como se formó “Consolidación Argentina” para empezar a armar un equipo y demostrarle a Gebel que hay con qué, aunque él lo dejó muy claro: no quiere ser presidente, no le gusta, pero a su vez, el deber ético y moral se le impone: “Si ves a un tipo con la goma pinchada en la Panamericana a las 3 de la mañana no querés frenar a asistirlo, querés seguir a tu casa a descansar, pero hay algo que te molesta interiormente y parás a ayudarlo, porque sabés que podría pasarte a vos un día. Ese hombre con la goma pinchada es Argentina”, parafraseó Gebel la semana anterior en una de sus tantas entrevistas, dando a entender que no quiere, pero que si le forman un buen equipo no le correrá la responsabilidad a ser candidato a presidente, deslizando además su opinión de que las terceras y cuartas opciones no deberían faltar ante el hastío de la gente por las políticas tradicionales, llámese peronismo, radicales, macrismo, etc.
Y claro, es que ya estaría profetizado que lo va a ser. Y en esto quiero serte directo: los que hemos seguido a Dante en estos casi 30 años, vimos que todo lo que Dios le prometió se cumplió, y que incluso, siempre le creyó a Dios, aun contra viento y marea. Por eso te aviso: Si Dios le dio esta misión, ello se va a cumplir inexorablemente. Gebel podrá decir que no quiere, que no tiene ganas ni le gusta, pero no lo descartó totalmente, y ese ítem figuraría en el último punto de la profecía, esa que el mismo Dante aseguró hace seis años que resta cumplirse, y que se guarda con el mayor de la reserva.
Mientras tanto, te dejo algunas frases de Dante, de cuando editorializaba en Edición G, la revista que dirigía a mediados de los 2000, frases que lo definen de cuerpo entero en su pensamiento e invitan a conocerlo.
-“Los que tienen a Dios juegan con ventaja” – “El día que compré mi libertad”.
-“En el futuro tenga en cuenta que cuando Dios le ordena a alguien que cierre una etapa, es porque lo eleva a una dimensión más alta”. – “Carta abierta a Lucifer”.
-“Cuando descubrí que Jesucristo es el Señor de las multitudes, comencé a soñar con estadios. Cuando supe que las limitaciones solo estaban en mi mente, y descubrí que Dios era más grande que mi presupuesto, ya no hubo límites”. – “Calzoncillos y medias”.
-“Aún con los años, no he perdido la capacidad de asombro. Todavía soy aquel niño que soñaba con un contrato en los cielos. Todavía conservo la capacidad de sentirme inmerecedor, junto al resto del equipo, de todo lo que el Señor nos ha confiado hasta la fecha (2005). Aún me sigo levantando cada mañana, infinitamente agradecido, porque no puedo olvidarme de dónde Dios me sacó, y me cuesta creer todo lo que Él me permite vivir. Todavía recuerdo que cuando comenzamos, apenas teníamos un sueño: afectar a la juventud, de todas las maneras posibles. A todos los que conservan una visión a través de los años, y que en ocasiones la espera los pone nerviosos, recuerden que falta muy poco. Y cuando los sueños lleguen, si no pierden la capacidad de asombro y agradecimiento, no habrá límites”. – “De sueños y asombros”.
-“Estoy seguro de que los compañeros de secundaria que me apodaron y se burlaban de mi raquítica humanidad, no relacionaban a aquel muchachito con el hombre de hoy. De hecho, uno de ellos, ya con 30 años de edad, conoció a Cristo en una de mis cruzadas multitudinarias en el estadio River Plate y jamás sospechó que fue el compañero de banco del predicador de esa noche. “Conocí a un Gebel en la secundaria” -le confesó a su esposa esa misma noche-, “se llamaba igual que Dante Gebel, el pastor de los jóvenes, pero aquel era un idiota”. Cuando no eres popular y te destrozaron la estima, solo se te recuerda al repasar un viejo anuario, en una foto amarillenta. El infeliz del penúltimo banco. Dos semanas después de aquella cruzada, cuando se dio cuenta que aquel idiota era el mismo que había predicado ante 60 mil jóvenes y le presentó a Cristo, se sintió como uno de los hermanos de José. Nunca olvides estas palabras: tienes corazón de caballero, posees la llama sagrada. La espada del Gran Rey se posa sobre tu hombro derecho y ha de cambiar tu futuro para siempre. Siempre que quieras, puedes cambiar tu estrella”. – Fragmento de “El Código del Campeón”, uno de los libros de Dante Gebel, basados en la película Corazón de Caballero.
Por Agustín Betancor