La relación entre Estados Unidos y el Reino Unido atraviesa un momento de tensión inusual luego de que Washington enviara una advertencia directa a Londres: si el gobierno británico no incrementa su gasto militar dentro de la OTAN, podría verse afectado el respaldo estadounidense al reclamo británico sobre las Islas Malvinas.

La revelación, publicada por medios británicos, generó impacto diplomático inmediato y abrió interrogantes sobre el equilibrio geopolítico en el Atlántico Sur.

Según trascendió, funcionarios del Departamento de Estado transmitieron al gobierno de Andy Burnham que el compromiso británico con la defensa colectiva de la OTAN es “insuficiente” y que Washington espera un aumento sustancial del presupuesto militar.

La administración de Donald Trump, que desde su regreso a la Casa Blanca endureció su postura hacia los aliados europeos, considera que Londres debe alcanzar y sostener el umbral del 2% del PBI destinado a defensa, un objetivo que el Reino Unido ha cumplido de manera fluctuante en los últimos años.

“El apoyo estadounidense no es automático”, fue la frase que, según medios británicos, sintetizó el mensaje enviado a Downing Street. La advertencia incluye un componente sensible: el respaldo histórico de Estados Unidos a la posición británica en la disputa con la Argentina por la soberanía de las Malvinas. Aunque Washington nunca reconoció formalmente la soberanía británica, sí mantuvo una política de apoyo diplomático y militar a Londres desde la guerra de 1982.

El mensaje de Washington sorprendió al gobierno británico, especialmente porque se produce en medio de negociaciones internas sobre el presupuesto y de un debate público sobre el rol del Reino Unido en la defensa europea. La posibilidad de que el apoyo estadounidense a la posición británica sobre Malvinas sea “revisado” encendió alarmas en Londres, donde diplomáticos admitieron que la advertencia “no puede ser ignorada”.

La Capital