En un paso clave para la causa que investiga el asesinato de Alejandra Fiorito, una de las principales sospechosas, Patricia Astesano, hizo uso de su derecho constitucional de no declarar. La mujer se presentó ayer ante la sede judicial, pero se negó a responder el interrogatorio del fiscal Carlos Larrarte (UFI Nº 30 de delitos complejos) y del instructor judicial Gustavo Ríos.

“Nos quedamos con ganas de escucharla…”, fue la escueta pero contundente expresión del titular de la fiscalía tras la fallida audiencia. La declaración de Astesano era esperada con gran expectativa para intentar arrojar luz sobre las derivaciones de un crimen que, por su crudeza, conmovió a toda la ciudad de Necochea.

Un crimen con sello narco

Patricia Astesano fue notificada formalmente de la formación de una causa en su contra bajo la calificación de “homicidio doblemente agravado, por alevosía y el uso de arma de fuego”.

El hecho se remonta a fines de julio de 2020, un periodo marcado por las estrictas restricciones de circulación debido a la pandemia de Covid-19. Las características del ataque sugieren una ejecución planificada:

  • Mecánica del asesinato: Fiorito fue acribillada de cinco balazos. Tres disparos impactaron en su espalda y otros dos fueron ejecutados a quemarropa en la zona del abdomen.

  • El móvil: La principal hipótesis de la fiscalía vincula el crimen con la comercialización de estupefacientes. Al momento de ser hallado el cuerpo, la víctima se encontraba junto a varios envoltorios de cocaína.