El presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Dr. Mariano Carrillo, se reunió con el concejal de Lobería Julio Sarragoicochea —presidente del bloque justicialista—.

No fue una reunión protocolar. Fue algo más concreto: entender qué lugar ocupa realmente Lobería en el sistema portuario.

El comunicado del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén señala lo siguiente: “Durante años, el puerto fue pensado como un punto en el mapa. Un lugar de entrada y salida. Eficiente, pero aislado. Mientras tanto, el territorio quedaba afuera de la ecuación.

Esa lógica empieza a romperse.

Lobería no orbita alrededor del puerto: lo integra. Es parte del hinterland, ese entramado productivo, social y logístico que sostiene la operatoria. Ignorarlo no es neutro: es perder competitividad.

En esa conversación apareció una idea que cambia el enfoque. El desarrollo portuario no se garantiza en el muelle, sino en el territorio. Y para eso hace falta método.

Ahí entra Puerto Ciudad.

No como un programa accesorio, sino como una forma de intervenir. Educación, inclusión, prevención, deporte, capacitación, recreación y forestación dejan de ser acciones aisladas para convertirse en una arquitectura que ordena, conecta y ejecuta.

Llevar esa lógica a Lobería no implica “desembarcar actividades”. Implica algo más exigente: construir institucionalidad. Escuchar antes de actuar. Coordinar en lugar de superponer. Medir para corregir.

Carrillo lo plantea desde la gestión: sin territorio, no hay puerto competitivo. Sarragoicochea lo entiende desde la política: sin articulación, no hay desarrollo que llegue.

En ese cruce aparece algo más profundo que un acuerdo. Aparece gobernanza.

La diferencia es clara. Un puerto puede operar solo. O puede construir sistema.

En Puerto Quequén, esa decisión empieza a inclinarse. Y cuando eso ocurre, el hinterland deja de ser una palabra técnica y se convierte en poder real”.