Un día como hoy, pero de hace 97 años, la localidad de Claraz vivía una jornada que marcaría un antes y un después en su desarrollo: la llegada del servicio de luz y energía eléctrica, un avance fundamental para la vida cotidiana de sus habitantes.

Según recuerda el área de Museos de la Municipalidad de Necochea, con sede en el Parque Miguel Lillo, el 20 de marzo de 1929 quedó oficialmente inaugurado este servicio esencial en la laboriosa población del norte del distrito.

La incorporación de la energía eléctrica significó un cambio profundo para Claraz, no solo en términos de infraestructura, sino también en la dinámica social y productiva del lugar. Comercios, instituciones y hogares comenzaron a transformarse a partir de esta nueva posibilidad, que impulsó el crecimiento y mejoró la calidad de vida de los vecinos.

Con el paso del tiempo, Claraz ha consolidado su identidad como una comunidad con fuerte arraigo y sentido de pertenencia, manteniendo un vínculo cercano con localidades vecinas como Juan N. Fernández, con la que se conecta a través de la Ruta 80.

A casi un siglo de aquel hito, la comunidad recuerda la importancia de esta obra que marcó el rumbo de su desarrollo. La llegada de la electricidad no solo iluminó calles y hogares, sino que también abrió nuevas oportunidades para el progreso de toda la región, dejando una huella que aún hoy forma parte de la memoria colectiva del distrito.