Ayer en el marco de al marcha 3J Ni una menos se desarrolló un acto central, en el cual se leyó un documento elaborado por las organizaciones convocantes. Allí se recordó que Ni Una Menos nació tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en 2015, y se advirtió sobre la continuidad de las violencias por motivos de género.
“Hoy, en la lamentable continuidad del femicidio de otra niña de 14 años, volvemos a las calles a gritar Ni Una Menos, ni une menos, vivas nos queremos”, expresaron.
Según se señaló durante la lectura, en lo que va de 2026 fueron asesinadas 95 mujeres, lesbianas, travestis y trans en Argentina. También se mencionaron 95 tentativas de femicidio, 59 mujeres y niñas desaparecidas y 66 infancias que quedaron huérfanas como consecuencia de estos crímenes.
El documento recordó además los casos de Magalí Vera y Débora Bulacio del Valle, y exigió el esclarecimiento del caso de Antonella Álvarez.
“Cada nuevo nombre que gritamos es una vida arrebatada, una historia truncada, una familia destruida, un signo del pacto patriarcal y una rotura cada vez más profunda del tejido social”, sostuvieron.
Las organizaciones también cuestionaron el desmantelamiento de políticas públicas destinadas a prevenir y acompañar situaciones de violencia de género, advirtieron sobre el impacto de la crisis económica en mujeres y diversidades y reclamaron la plena implementación de la Educación Sexual Integral.
“Nuestras vidas no son desechables. Las vidas de las pibas valen”, afirmaron.
Hacia el cierre del documento se escuchó otra de las consignas que sintetizó el espíritu de la jornada: “Frente al odio, más organización; frente al saqueo, más solidaridad; frente a la crueldad, más comunidad”.