Un impactante episodio de inseguridad se registró  en un inmueble de la calle 49 entre 84 y 86. Un matrimonio que descansaba en su hogar fue blanco de un robo bajo una modalidad sumamente peligrosa: el delincuente habría dejado abierto el gas natural con el objetivo de provocar somnolencia en las víctimas y actuar con total impunidad.

El hecho: una reacción a tiempo

Alrededor de las 6:15 de la mañana, la propietaria de la vivienda comenzó a sentir un estado de “pesadez” y malestar físico inusual. En medio de ese letargo, escuchó ruidos extraños provenientes de la cocina. Al reaccionar levemente, alcanzó a divisar la silueta de un individuo que escapaba del lugar escabulléndose entre los barrotes de hierro de la ventana.

Tras dar aviso a su esposo, ambos descubrieron que la puerta principal de madera había sido forzada. Sin embargo, lo más alarmante fue constatar que las hornallas de la cocina estaban abiertas, liberando gas en el interior de la casa. Inmediatamente, procedieron a cerrar las llaves y ventilar los ambientes para evitar una tragedia mayor por intoxicación o explosión.

Los faltantes

Una vez que las víctimas lograron recuperarse del estado de somnolencia, realizaron un relevamiento de sus pertenencias y constataron el robo de:

  • Dinero en efectivo y una cadena de plata.

  • Dos teléfonos celulares y prendas de vestir.

  • Una riñonera negra que contenía dos juegos de llaves: uno de la propiedad afectada y otro perteneciente al domicilio de un familiar.

El ladrón que ingresó a la finca, dejó otros elementos preparados para llevarse, pero no pudo llevárselos ante la reacción de la mujer que advirtió ruidos extraños.

El caso fue caratulado como “robo agravado”