Las políticas educativas suelen enfrentarse a un desafío persistente: transformar contenidos abstractos en experiencias capaces de generar comprensión duradera. Una respuesta posible consiste en acercar el territorio al aula. Esa fue la lógica que atravesó una nueva actividad desarrollada en la Escuela Primaria N.° 28, donde treinta alumnos de 3.° y 4.° año exploraron la biodiversidad de Puerto Quequén y Necochea a través del arte.
La experiencia formó parte del Subprograma de Artes Visuales Inclusivas de Puerto Ciudad, iniciativa impulsada durante la gestión del presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Dr. Mariano Carrillo. El programa Puerto Ciudad es dirigido por el Lic. Luis Ismael Pedone, mientras que la actividad fue organizada y coordinada por Pamela Klink, responsable del Subprograma de Artes Visuales Inclusivas, junto con la Lic. Sofía Pollán.
La propuesta pedagógica de la Escuela Primaria N.° 28 promueve la educación ambiental y el trabajo colaborativo a través del arte visual. Un video sobre la avifauna de la Escollera Sur funcionó como disparador para observar, formular preguntas y establecer relaciones entre los contenidos escolares y el entorno cotidiano. A partir de esa experiencia, los estudiantes representaron en dos murales de gran formato aves costeras, lobos marinos y la ballena franca austral.
Con témperas, rodillos y pinceles, cada alumno aportó su mirada a una construcción colectiva. El proceso requirió observar, seleccionar información relevante, coordinar movimientos, dialogar y tomar decisiones compartidas. Sin proponérselo como un ejercicio teórico, la actividad integró percepción, creatividad, cooperación y resolución de problemas en una única experiencia de aprendizaje con sentido.
Los murales permanecerán expuestos en la institución como parte de su patrimonio pedagógico. Más que una producción artística, constituyen el registro visible de una metodología que vincula el conocimiento con la experiencia, permitiendo que el patrimonio natural deje de ser un contenido para convertirse en una vivencia compartida.
En un contexto donde las instituciones educativas buscan fortalecer competencias y consolidar vínculos con sus comunidades, iniciativas como esta muestran que el desarrollo territorial también puede comenzar en un aula. Allí es donde Puerto Ciudad encuentra su mayor diferencial: convertir el patrimonio natural, cultural y productivo de Puerto Quequén en una plataforma de aprendizaje, articulando escuela, comunidad y territorio bajo una visión de largo plazo. Más que un programa de actividades, se consolida como una marca de innovación educativa y construcción de valor público, donde cada intervención contribuye a formar ciudadanos con mayor conocimiento de su entorno, sentido de pertenencia y compromiso con el futuro de su comunidad.