El 15 de enero de 1987 fue la bisagra que cambió para siempre la medida del tiempo para la familia de Adriana Celihueta, la médica veterinaria que desapareció en Necochea a los 29 años y 37 días antes de su boda.
Una serie de errores policiales y judiciales llevó la causa a la prescripción sin culpables, ni cuerpo, ni respuestas para su familia.
“Adriana es un vacío presente. Cuando hablamos todo es ‘acordate, fue antes de Adriana. O fue después de Adriana’… ella es un referente en esta casa”, le contaba a TN en una entrevista su mamá, Ivis “Mimí” Vaio.
Durante mucho tiempo, “Mimí” fue tachando con una cruz cada día del almanaque, soñando con un regreso que nunca sucedió. El domingo, 15 de junio de 2025, la muerte le puso fin a su espera incansable. Tenía 89 años.
La desaparición de Adriana Celihueta
La última vez que Mimí vio a su hija, Adriana le dijo: “No laves los platos, mamá. Yo los lavo cuando vuelvo”. Salió en el Dodge Polara de su padre hacia la casa de sus futuros suegros, pero nunca llegó. Al día siguiente, el auto apareció en el parque Miguel Lillo de Necochea, con las llaves en el asiento y los documentos de la joven tirados en la arena, pero no había rastros de ella.
“Adriana se había llevado un arma de la casa, iba con temor. Yo creo que fue presionada por alguien para concurrir a esa cita”, contó después a este medio Carlos Celihueta, el padre de la mujer desaparecida. Y subrayó: “Nadie lleva un arma a una cita supuestamente amigable”.