Por Majo Hegui
Se trata del testigo de apellido Fernández que declaró esta mañana en la segunda jornada del juicio por el femicidio de Magalí Vera.
Profundamente quebrado y por momentos llorando, Fernández miró al papá de la joven víctima y le dijo “perdoname, no tuve el coraje”.
Fernández es la única persona que presenció la golpiza que Javier Cerfoglio le propició a su propia esposa y mamá de su hijo, en la calle 53 y 50, en la madrugada del 1° de diciembre, a la salida de una fiesta.
El testigo reconoció que él iba caminado y vio como la joven se bajaba del auto mientras Cerfoglio la comenzó a seguir. “Subite al auto, hija de puta”, asegura que fueron las palabras del acusado que, inmediatamente, “le dio una trompada a traición, por la espalda”.
Durante el crudo relato, Fernández dijo que luego de unos golpes más, Magalí cayó en el cordón y el femicida, sin pronunciar palabras, le siguió asestando piñas y patadas.
“Ella gritaba y pedía que la ayuden”, declaró y admitió que ante esos sucesos quedó paralizado, escondido atrás de un auto.
“Siento impotencia por no haber hecho nada y siento que soy un cobarde de mierda” asumió y aclaró que es el día de hoy que su hija no se lo perdona.
Fernández contó que comenzó a alejarse del lugar y llamó al 911 mientras los gritos de Magalí se seguían escuchando. “Cuando llego a la altura de la escuela 3, siento que un auto arranca y sale a toda velocidad, ese ha tenido que ser él porque no andaba nadie más” sostuvo.
La secuencia descrita fue la que dos días más tarde se hizo pública a través de los videos de la cámara de seguridad de un comercio y en la que queda a la vista la violencia extrema con la que Cerfoglio atacó a Magali. Después, la carga en el auto que minutos más tarde termina en el río Quequén.
Durante la declaración de Fernández, la mamá de la víctima prefirió abandonar el recinto.
El próximo 30 de marzo será realizará la próxima audiencia y el 6 de abril será el turno de los alegatos por parte de la fiscalía a cargo de Marcos Bendersky, la querella representada por Juan Manuel Iovine y la defensa a cargo de Javier Mengoechea.
Cerfoglio no participó ni presencialmente ni de manera virtual desde la unidad 44 del penal de Batán donde se encuentra alojado.