Bajo el sol de la tarde necochense, la Plaza Dardo Rocha se transformó una vez más en el epicentro del feminismo local. El encuentro por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora no fue solo una fecha de calendario, sino una asamblea a cielo abierto donde se expusieron las crudas realidades que atraviesan las mujeres y diversidades del distrito: desde la precarización laboral y los salarios de pobreza hasta el impacto del ajuste económico.
La jornada comenzó con una ronda abierta de intercambio, un espacio de catarsis colectiva donde se denunciaron abusos en las infancias y las violencias que persisten tanto en el ámbito privado como en el público. Entre música en vivo e intervenciones artísticas, el encuentro tuvo un momento de profunda calidez con el homenaje a Alicia Guglialmelli, psicóloga y fundadora del histórico espacio Antígona, pionera en la lucha por los derechos de las mujeres en Necochea.
Banderas de luto y pedidos de justicia
A diferencia de otros años, el clima de la marcha estuvo marcado por la conmoción reciente. La familia de Antonella Álvarez, la joven de 29 años fallecida días atrás en circunstancias que la justicia aún investiga, encabezó la movilización por las calles del centro. El pedido de esclarecimiento inmediato fue el motor de una columna que también recordó con dolor a:
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Magalí Vera: Asesinada en 2024.
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Débora Bulacio: Un caso que aún genera reclamos activos de justicia en la comunidad.
El documento final, leído ante una multitud antes de iniciar la marcha, fue tajante en su oposición a las reformas impulsadas por el gobierno nacional, vinculando la quita de derechos laborales con un retroceso en la autonomía de las mujeres.
“No es solo marchar, es organizarse para que no nos sigan matando y para que el ajuste no lo paguemos siempre las mismas”, expresaron desde la asamblea. La jornada cerró con el compromiso de mantener el estado de alerta permanente, especialmente ante el avance de las investigaciones judiciales que mantienen en vilo a la ciudad.