Al salir de la sala de audiencias, rodeado de vecinos y amigos que mantuvieron una vigilia constante, Felipe Vera, padre de la joven asesinada, compartió sus sensaciones tras la pena de reclusión perpetua para Javier Cerfoglio, en un testimonio que conmovió a los presentes.
“Un pequeño consuelo”
A pesar del alivio que genera un fallo ejemplar, el dolor de Felipe Vera sigue intacto. “Volví a creer en la Justicia, pero no fue nada extraordinario. Fue todo como correspondía”, señaló con serenidad. Para el padre de Magalí, la contundencia de las pruebas —incluyendo los audios de auxilio de su hija y las filmaciones del ataque— no dejaban margen para otra resolución.
“Nada nos devuelve a Magalí. Esto es un pequeño consuelo dentro de tanto dolor”, agregó, agradeciendo el acompañamiento de la comunidad de Necochea que no los dejó solos en ningún momento del proceso.
“Él va a pagar la justicia acá en la tierra. Después Dios se encargará de hacer justicia en el cielo. Cuando él vaya allá no va a encontrar a Magalí, va a encontrar el infierno”.
Una jornada marcada por la emoción
La lectura de la sentencia fue el punto final a un juicio que desnudó el salvajismo de la violencia de género en el distrito. La confirmación de que Magalí murió por ahogamiento mientras estaba inconsciente fue el dato pericial que terminó de sellar el destino de Cerfoglio, quien escuchó la condena desde la Alcaidía de Batán.
La familia Vera se retiró de los tribunales en silencio, abrazada por una multitud que exigía “Justicia por Magalí”. Aunque el proceso judicial ha terminado, el reclamo social por políticas de prevención de violencia de género sigue más vigente que nunca en la ciudad.