El viernes último no fue un día más para el Gobierno. La media sanción de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, luego de esfuerzos y concesiones, dejó el oficialismo envalentonado y dispuesto a continuar en la senda “reformista” gracias a un Congreso que ya no es visto como un “nido de ratas”, como lo denominó Javier Milei el 1 de marzo de 2024.

La sensación que flota en LLA es que gracias a los acuerdos que logró enhebrar con los aliados y a un apoyo social intacto luego de las elecciones del 26 de octubre, hay margen de sobra para continuar implementando conversiones que son calificadas de “estructurales”.

Desde la Ley de Glaciares, un tema fundamental para la administración libertaria y que, dicen, tiene el consenso de los gobernadores, pasando por el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur y el nuevo Régimen Penal Juvenil que baja la edad de imputabilidad a 14 años.

Un paquete de textos que podrán ser sancionado en el corto plazo al igual que la nueva ley de Financiamiento Universitario, que a ojos del oficialismo es superior al texto 27.795 con el que la oposición insistió en el Parlamento.

Hay otros dos temas que integran el radar libertario por estos días y que en algún momento serán ejes de conversación con aquellos gobernadores permeables al diálogo: impulsar una ley electoral que derogue las primarias abiertas simultaneas y obligatorias, un gran anhelo del Gobierno, y formular una iniciativa que modifique normas del Banco Central con el objetivo de permitir a los bancos otorgar créditos en dólares a personas humanas y empresas que no generan divisas de manera directa.

“Está en estudio”, dicen en Balcarce 50. En el Ministerio de Economía todavía no tienen precisiones de la generación de un texto que sea capaz de flexibilizar las restricciones impuestas en 2002, tras la crisis derivada del régimen de convertibilidad.