Una jornada que debía estar marcada por el reencuentro familiar se transformó en una de las mayores tragedias viales de los últimos tiempos para la comunidad misionera.

Tres jóvenes argentinos, radicados en territorio brasileño desde hacía cuatro años, perdieron la vida en un siniestro vial ocurrido el pasado viernes por la noche. El hecho no solo enluta a la localidad de Campo Grande (Misiones), sino que vuelve a poner bajo la lupa la peligrosidad de las maniobras de adelantamiento en rutas interurbanas de alta velocidad.

 

El incidente tuvo lugar sobre la ruta ERS-324, específicamente a la altura del municipio de Casca, en el sur de Brasil. Según los reportes preliminares de las autoridades locales, el vehículo en el que se trasladaban los argentinos, un Volkswagen Fox, impactó de manera frontal contra un Ford Focus que circulaba en sentido contrario.

Las fuerzas de seguridad que intervinieron en el lugar del hecho incluyeron a la Policía Rodoviária Estadual (Brasil), que fue la encargada de las pericias accidentológicas iniciales; al cuerpo de Bomberos Voluntarios de Casca, responsables de las tareas de rescate y liberación de la calzada y a los Servicios de Emergencias SAMU, quienes constataron los decesos y trasladaron a los heridos, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.

El impacto emocional del suceso se profundiza al conocerse la historia detrás de los protagonistas. Las víctimas, quienes habían emprendido el viaje con la ilusión de pasar el fin de semana en su tierra natal.

Uno de los fallecidos fue Johnathan Gabriel Hübscher, de 22 años y a quién los indicios hallados en el habitáculo por los peritos, le atribuyen que era el conductor del rodado al momento de la colisión.

Las otras víctimas fueron Jennifer Prosin (22 años), pareja de Johnathan, quien también residía en el municipio de Casca y Lautaro Mattive (17 años), hermano de Johnathan y el integrante más joven del grupo.