Un adolescente cordobés de 16 años sufrió graves quemaduras después de que estallara la batería de su celular gamer y provocara un incendio en su casa.
El chico terminó con el 60% de su cuerpo quemado y aún se encuentra internado en el Hospital Córdoba, aunque el episodio ocurrió los primeros días de enero.
Según el relato de sus familiares, el adolescente había dejado apoyado sobre una mesa de trabajo y enchufado a la pared un dispositivo Nubia Neo 2 Gamer, que los padres le habían regalado meses atrás. Mientras el chico limpiaba el patio de su casa el teléfono estalló.
Una chispa alcanzó un tacho de pintura que había en el lugar y ello provocó una rápida propagación del fuego. Paradójicamente, el dispositivo cuenta con un sistema de disipación multicapa que utiliza materiales térmicos superconductores, para cubrir componentes críticos y mejorar la eficiencia del calor.
“Quedó atrapado entre las paredes y una hilera de fuego”, contó la madre del chico al medio Cadena 3 y agregó que, pese a que el líquido inflamable alcanzó sus brazos, el adolescente evitó respirar, se tapó la cara y salió a pedir ayuda: “Él tiene sus quemaduras más bien en parte de la cara y el pecho porque atravesó el fuego. No respiró y por eso sus vías respiratorias están bien. También el riñón y el corazón”.
El adolescente fue trasladado al Instituto del Quemado de Córdoba donde en un primer momento se lo diagnosticó con quemaduras en el 40% del cuerpo, pero después de algunos exámenes médicos constataron el alcance real de sus heridas, que rondaba el 60%.
En diálogo con Diario Perfil Córdoba, la madre contó que “habían dicho que él podía perder la movilidad del brazo derecho, que fue el más afectado, pero en los últimos días mueve los dedos y la muñeca del brazo derecho, y lo puede levantar y bajar”.
Según los médicos, la internación del adolescente podría extenderse por tres meses, aunque el proceso completo de recuperación abarcaría más tiempo. “Esto es día a día”, dijo la madre.
El colegio y los vecinos organizaron una red solidaria para afrontar las pérdidas materiales del incendio y el establecimiento educativo aseguró que el joven no no perderá el año. Además confirmaron que podrá contar con acompañamiento psicológico, al igual que su hermana de 11 años, quien presenció el accidente.