Por Agustín Betancor
El venidero sábado 27 de junio, se estarán cumpliendo 32 años de la icónica frase de Diego Armando Maradona durante una entrevista televisiva realizada por el periodista Adrián Paenza, posterior al doping positivo de Diego en el Mundial de Estado unidos, tras ganarle a Nigeria 2-1. Aquel “me cortaron las piernas” de Maradona no solo quedó grabado a fuego en el historial de las frases argentinas, sino que significó prácticamente el fin de las ilusiones de todo un país futbolero en ese campeonato que ganara el Brasil de Parreira. Hoy, algo más de tres décadas después, y también en un Mundial de Estados Unidos, otro ícono futbolístico tan nuestro, como Lionel Andrés Messi, ha quedado en el ojo de la tormenta, pero no por un suceso de primera mano del propio protagonista, sino por un gravísimo error de comunicación, tan propio de estos tiempos, y como consecuencia de una grieta política que no tiene límites.
En su caso, Messi lo único que hizo fue emocionarse después del primer gol que le hizo a Argelia el martes pasado. Post partido el rosarino fue consultado acerca de su emoción y solo dio a entender que era algo ajeno a lo futbolístico. Con el correr de las horas ya era conocido por todos que tenía que ver con la salud de su padre, Jorge Messi, pero lo que pasó este jueves superó todos los límites: la actriz de amplia trayectoria en el medio, Florencia Peña, comunicó al aire de “El Show del Verano”, su programa por streaming en Luzu TV -y a través de su producción- la confirmación de la muerte de Jorge Messi.
Enseguida se supo que se trataba de una fake news, y si bien un error de comunicación lo tiene cualquiera, no sé qué me molesta más, si la falta de rigor periodístico de la conductora para chequear tamaña información hasta que esté plenamente confirmada, o la manera irresponsable, liviana y hasta irónica con que lo comunicó. En la secuencia, Florencia y los panelistas pasaron sin escalas de un momento de risas a un “escuchá…no quiero darles una mala noticia, pero acaba de morir el papá de Messi”… “ah en serio?” (le pregunta un panelista”… y prosigue ella “pero fue de golpe, qué pasó… qué data hay… duro no?, en el medio del Mundial…se va a tener que ir”.
Al ver y escuchar el video una y otra vez, no solo me queda la sensación de que parecía que estuvieran hablando de un tema trivial más, como si fuera la suba del dólar por ejemplo o los precios en el supermercado, y no del fallecimiento de una persona, sino que no me quedan dudas de que Flor Peña hasta estaba disfrutando lo que tenía para comunicar. ¿Por qué afirmo esto?
Sabido es que Florencia Peña es kirchnerista, y desde el kirchnerismo (no todos, pero sí cierto núcleo más duro) hay un recelo hacia Messi a partir de dos hechos: la no visita a la Casa Rosada en la caravana multitudinaria de 2022, cuando Alberto Fernández era presidente; y mucho más reciente aún, la foto que se sacara Lionel con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la visita del Inter Miami al mandatario norteamericano. A partir de esto, este núcleo más duro de kirchneristas en los últimos meses quieren hacer creer que son moralmente superiores al resto y se encargan de elevar la figura de Diego Maradona en detrimento de la de Messi, a quien le pasan factura y ahora lo tratan de desclasado, siendo un ídolo del pueblo argentino, uno de los tipos que más felices hizo al hincha de fútbol en los últimos 20 años, y quien mantiene su humildad a lo largo del tiempo, en medio de un universo salvaje como es el fútbol profesional y la fama.
Casi como preparando el ambiente para lo que fue el climax de la polémica este jueves, apenas unos días antes, el día después de Argentina 3 Argelia 0, también en “El Show del Verano” la propia conductora había elevado sutilmente la figura del francés Mbappé por sobre Messi por su compromiso político, comentando que “ayer la verdad que lo de Messi fue…porque además venía de lo de Mbappé, de meter dos pepas… que yo lo banco a Mbappé mil por mil porque es un tipo de izquierda, un tipo que se la jugó, uno de los pocos futbolistas de élite que se la jugó con lo que piensa”. Es decir, Peña abrió una frase referida a alagar a Messi, solo para terminar exponiéndolo por su supuesto afín a la derecha mundial. No cabe otra que pensar: u opinás como ellos (insisto, los del núcleo duro), o caso contrario te hacen la cruz, como si fueran los dueños de la verdad, la ética y la moral.
De hecho, hay otro suceso muy reciente en la Cámara de Diputados, donde legisladores kirchneristas se negaron a aplaudir a Lionel Messi durante una reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. El tenso momento ocurrió cuando la diputada Silvana Giudici (La Libertad Avanza) propuso un reconocimiento para el capitán de la Selección Argentina tras los goles a Argelia, moción que el bloque opositor rechazó acompañar.
Del otro lado de la grieta, el presidente Javier Milei sacó un duro e innecesario comunicado ayer defenestrando a Florencia Peña por su horror al aire, cuando hay otras cosas en las que el máximo mandatario nacional debería moverse con celeridad o elocuencia, como por ejemplo, responder con certezas acerca del escándalo que envuelve a Manuel Adorni, entre otras cosas.
Periodistas // generadores de contenido
Y por supuesto, todo este escándalo hace que se vuelva a poner la lupa sobre uno de los debates de estos tiempos a la hora de comunicar, entre la vieja escuela de periodistas versus los generadores de contenido de la modernidad líquida; el rigor de la veracidad contra la velocidad de tener la primicia antes que nadie…sea como fuere, para uno o para otros hay un denominador común, y tiene que ver con el sentido común, que es lo que en este caso le faltó a Flor Peña, quien luego de estallar la bomba, primeramente le echó la culpa a su producción y luego supo disculparse y cargar con la responsabilidad.
Por lo pronto, es obvio que la noticia se viralizó a la velocidad de la luz por todo el mundo, y en Estados Unidos no es la excepción. En Argentina, la familia Messi emitió un comunicado oficial aclarando la situación y repudiando la actitud de Flor Peña y su equipo, mientras que en Kansas City, solo Lionel Scaloni, la dirigencia de AFA y las familias de los jugadores sabrán cómo contener a Lio Messi para que siga mentalmente fuerte en pleno Mundial, y que las bizarras e impresentables cuestiones extrafutbolísticas, y tan propias de la grieta política, no le corten las piernas como al Diego.