Una sociedad que se cae

Estamos perdiendo, estructuras de pensamiento, esquemas de acción, modos de pensar los contenidos y el mundo. Todo empieza por la escuela.

Por Gustavo Iaies

Ilustración: Mariano Vior

Fue hace muchos años, un día tuve que hacerme cargo de un grupo por la ausencia de la maestra en la escuela. Estaban trabajando con ella el Congreso de Tucumán, miramos los antecedentes, la situación de las Provincias Unidas. Mientras conducía la clase, vi la cara de Germán concentrada, como si se hubiera quedado pensando en algo.

De repente paré la clase y le pregunté en qué estaba pensando y me dijo: -Todos llegaron a Tucumán en marzo…¿Por qué declararon la independencia recién en julio?

La pregunta era brillante, Germán se preguntaba por la duración de las reuniones, qué habían estado discutiendo, cuál era el problema que no habían logrado resolver, qué era lo que pasaba que se demoraban, cuál era el conflicto.

Me di cuenta que el trabajo que la escuela estaba haciendo era bueno, que detrás de los delegados, las provincias, la casa del congreso, Germán encontraba una trama estructural muy interesante, había entendido una clave para pensar un problema social: el tiempo en relación al conflicto.

Estas son las claves que debe enseñar la escuela primaria, cosas básicas que permiten entender el mundo, pensar los contenidos, enfrentar los problemas.

Leer es vincular formas de letras con sonidos y con el sentido que adquieren cuando se articulan. Entender los números es pensar un sistema que cuando agrupa 10 elementos construye una nueva categoría, unidades, decentes, centenas, etc. El problema no son los contenidos puntuales sino esas estructuras complejas, las que permiten pensar otros contenidos.

Me decía una maestra el otro día visitando una escuela: “Hay chicos de primer grado que no reconocen las letras de su nombre”. Una directora me comentaba en una reunión la semana pasada “Es que debemos entender que estos chicos de primero y segundo grado no son como las otras camadas, son confusos, desordenados para pensar”.

Eso estamos perdiendo, estructuras de pensamiento, esquemas de acción, modos de pensar los contenidos, el mundo. Se nota menos en los chicos más grandes, lo traen de atrás, trabajaron algunos de ellos en algún momento. Las evaluaciones en los grados más grandes, en las buenas escuelas donde hubo además sostén familiar, resisten algo del nivel histórico.

Pero en los chicos, con escuelas débiles históricamente, las pérdidas de los chicos y jóvenes en materia de aprendizajes son muy importantes, empiezan a verse, son huellas que veremos claramente en el futuro. ¿Podrán los chicos recuperar esas claves? ¿Esas estructuras básicas que les permiten comprender el conocimiento, pensar la realidad?

Eso es lo que estamos perdiendo, los chicos de 6 y 7 años, los que no han ido a la escuela, no han empezando a incorporar esas cosas básicas, las que permiten pensar el la realidad, el mundo del conocimiento.

Cuanto más rápido terminemos con la supuesta virtualidad, como modalidad exclusiva, podremos empezar a recuperar, a intentar acercarnos a niveles históricos.

Más allá de las pérdidas socio-afectivas, después vendrá el tiempo de los ejes intelectuales, cognitivos. El problema no es con los contenidos, sino con los esquemas de acción, con las ideas básicas que les permiten a los alumnos pensar el mundo, entender los problemas, avanzar sobre conocimientos más complejos.

Alguien debe entender el problema que enfrentamos, las autoridades principalmente, para comprender las necesidades de los chicos, los modos de entender el mundo, de vincularse con los demás.

La pérdida de estas capacidades en cada generación de niños y jóvenes es una pérdida para el país, para cada uno de nosotros. Pensar un país con menores posibilidades de hacer, de transformar, de producir, es un gran problema; deberíamos tomar conciencia, y trabajar para defender nuestro capital cultural. Aún los empresarios deberían atender lo que significa un país con chicos que tengan menores posibilidades de resolver problemas. Hay que hacer algo rápido.

Gustavo Iaies es Director de la Escuela de Gestión educativa de la Universidad ESEADE.

Fuente: Clarín.com

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