La histórica fábrica marplatense que produce la conocida marca Mauro Sergio atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La empresa Textilana S.A., ubicada sobre la Ruta 88 en Mar del Plata, mantiene un esquema de suspensiones laborales que afecta a una parte importante de su plantel, en un contexto de fuerte retracción del mercado de la indumentaria.

Según fuentes sindicales y reportes de medios locales, la empresa analiza extender hasta junio el esquema de suspensiones que alcanza a 175 trabajadores.

La medida, que todavía forma parte de conversaciones entre la firma y el sindicato del sector, se vincula con la continuidad de la caída del consumo y con un escenario que la industria textil describe como cada vez más complejo.

Textilana es la firma detrás de los tradicionales sweaters Mauro Sergio, una marca ampliamente reconocida en el mercado argentino, que históricamente ligó a la ciudad balnearia con la “lana”, algo que ahora parece escasear en su acepción lunfarda.

Durante décadas, la planta marplatense funcionó como uno de los polos textiles más importantes de la región, con producción constante y una estructura industrial que integraba buena parte del proceso de fabricación de prendas. Mar del Plata supo ser sinónimo de playa, alfajores y pulloveres.

Una fábrica emblemática en un escenario adverso

La situación actual no es nueva. A lo largo de 2025 la empresa ya había reducido su ritmo de producción y aplicado suspensiones parciales en distintas áreas. En ese período, delegados gremiales explicaron que el volumen de ventas se había reducido de forma sostenida.

En ese contexto, desde el sector sindical señalaron que la empresa arrastra dificultades para sostener el nivel de actividad. Según explicaron representantes de los trabajadores, “la producción viene muy por debajo de los niveles habituales y el mercado no muestra señales de recuperación”.

La planta continúa funcionando con personal reducido mientras parte del plantel permanece sin tareas. La incertidumbre sobre la evolución de las ventas y el comportamiento del mercado textil mantiene abiertas las negociaciones sobre el futuro inmediato de las suspensiones.

La empresa, por su parte, no emitió en los últimos días comunicados públicos detallados sobre el escenario productivo, aunque distintos actores del sector coinciden en que la combinación de baja demandacostos elevados y mayor presencia de prendas importadas modificó el panorama de la industria.

El impacto de la crisis textil en todo el país

Lo que ocurre en la planta de Textilana también refleja un fenómeno más amplio que atraviesa a buena parte de la industria textil argentina. Durante los últimos meses, cámaras empresarias y entidades industriales advirtieron sobre un descenso de la actividad en distintos puntos del país.

El sector menciona entre los factores más relevantes la retracción del consumo interno y el aumento de la oferta de indumentaria importada, que incrementó la competencia en el mercado local. A esto se sumó el crecimiento de plataformas internacionales de venta online que comercializan prendas a precios difíciles de igualar para los fabricantes nacionales.

En ciudades con fuerte tradición textil, como Mar del Plata, estas transformaciones del mercado comenzaron a sentirse con mayor intensidad en el último año. La continuidad de plantas históricas pasó a depender cada vez más del nivel de actividad comercial y de la evolución del consumo.

Mientras tanto, en la fábrica donde durante décadas se produjeron algunos de los sweaters más reconocibles del mercado argentino, los telares trabajan hoy a un ritmo menor.

En los pasillos de la planta, la expectativa está puesta en que el mercado vuelva a moverse y permita recuperar el nivel de producción que durante años caracterizó a una de las textiles más emblemáticas del país. La realidad no parece marcar ese rumbo.