Las vacaciones de invierno ya promedian en la costa bonaerense, y los testimonios de quienes visitan la región en los últimos días pintan un panorama desolador. Aislándose de las estadísticas oficiales sobre baja ocupación hotelera y alquileres temporarios (que coinciden con la visión de los ‘invernantes’), las experiencias en primera persona de turistas y residentes revelan una realidad preocupante.

A lo largo de las diversas localidades costeras, desde la gran Mar del Plata hasta pequeños enclaves como la Lucila del Mar y Costa del Este, la sensación es unánime: hay poca gente y el gasto es mínimo, reflejo de una economía golpeada a nivel nacional que repercute en la zona turística bonaerense.

PINAMAR

Uno de los relatos más impactantes proviene de Pinamar, de un usuario llamado @FranEbrat, que dice preocupado: “Hotel en Pinamar a una cuadra de la playa y a tres del centro. Fui el único cliente durante una semana. El dueño me habló del 2001. Gente, prepárense, está pasando”.

Esta anécdota no solo ilustra la baja ocupación hotelera, sino que evoca recuerdos de una de las peores crisis económicas del país, sugiriendo que la situación actual podría ser un indicio de tiempos difíciles por venir.

PARTIDO DE LA COSTA

En Costa del Este, otra visitante compartió su experiencia en un restaurante. @Loreinsanchez dijo: “Restaurante a las nueve de la noche, vacío, el mozo me decía ‘es que hizo mucho frío y por eso no vino nadie’.” La explicación del mozo, atribuyendo la falta de comensales al clima, contrasta con la realidad de una disminución general en el turismo y el consumo, una tendencia que se repite en varias localidades costeras.

MAR DEL PLATA

Tradicionalmente el destino popular por excelencia, no es la excepción: “Alquilo un departamento en MDP, el año pasado 3 semanas de las vacaciones alquilado, todos los feriados largos y fines de semana, otro departamento en mismo edificio tb, este año solo 6 noches y el otro está igual q yo. La ruta re tranquila me dijeron los que venían, calle Güemes, igual.” Este testimonio destaca la notable disminución en la demanda de alquileres temporarios y la baja actividad en zonas comerciales usualmente hiper concurridas.

Otro visitante de Mar del Plata añade: “Con decirte que no hubo problemas para quedarnos un día más (pagando, obviamente). Ni siquiera reservas había cuando en otro momento, llegado el día y la hora, otra flia ya estaba a la espera de ocupar el lugar.” La facilidad para extender la estadía sin reservas adicionales subrayó la falta de turistas en una ciudad que suele tener alta demanda incluso durante el invierno.

LA LUCILA

Otra localidad del Municipio de la Costa también refleja esta tendencia, y el testimonio de @patricioleone lo plasma en este tuit: “En Lucila del Mar, sólo residentes, propietarios, y alguna que otra familia.” La descripción de una ciudad casi vacía, habitada principalmente por residentes y pocos turistas, resuena junto con los testimonios de otras localidades.

El sentimiento general de tristeza y preocupación se refleja en otro comentario: “Vengo de la costa Mar del Plata, una lágrima.” La simple pero poderosa frase resume la decepción y el desánimo de muchos visitantes.

Incluso en días festivos como el Día del Amigo, la situación no mejoró: “El día del amigo los bares y restaurantes de mi ciudad no estaban ni a la mitad de su capacidad, algunos vacíos. Eso nunca pasó desde que tengo memoria. Los dueños ansiosos porque entrara alguien… muy triste.” Este testimonio resaltó la baja afluencia en una fecha que tradicionalmente trae consigo reuniones y festejos, indicando un cambio drástico en el comportamiento del consumidor y el impacto económico subyacente.

Todos estos testimonios pintan un panorama sombrío para el turismo en la costa bonaerense durante estas vacaciones de invierno. La baja ocupación, el escaso gasto y la falta de turistas son el reflejo de una situación económica delicada, contrastando fuertemente con años anteriores donde la afluencia y el consumo eran significativamente mayores.