Cuando uno persona abre su corazón y decide compartir con humildad aquello que alguna vez lo perjudicó, pero que quedó en el pasado, puede generar algo impactante en la vida de otros que actualmente luchan una batalla que parece interminable.

Es por eso que el testimonio público que brindó el joven necochense Bautista Buño por estas horas es muy valioso y conmovedor.

Quien fundó hace unos años el Centro El Samaritano, con sede en calle 14 entre 59 y 61, con el fin de tender una ayuda a quienes pasan por consumos problemáticos y flagelos, compartió un mensaje en el programa municipal “Huella Joven”, y realmente logró dejar huella, con creces.

Bautista señaló que de lo peor de su vida, encontró el propósito para su vida. ¿Cómo es eso posible? La problemática de consumo de drogas que en un tiempo lo atormentó, con la ayuda de Dios y su familia, Bautista lo pudo revertir y utilizarlo para ayudar a quienes hoy padecen esa adicción.

En este conmovedor mensaje, el joven dejó algo muy bien en claro: la importancia de abrirse y pedir ayuda. “Es de muy valientes hacerlo”, resaltó.

Testimonios como el de Bautista son invalorables para personas de todas las edades, porque nos demuestran que si uno confía en Dios y se anima a compartir aquello que lo aqueja, el tocar fondo solo puede servir para tomar impulso y levantarse con todo.